Acudir a la oficina, los horarios estrictos, las largas reuniones presenciales… han sido siempre aspectos innegociables en el día a día de los trabajadores. Por fortuna, y gracias sobre todo a las nuevas tecnologías, estas viejas costumbres están cambiando desde hace ya algunos años y cada vez más son las empresas que optan por el trabajo a distancia o teletrabajo.

De hecho, un reciente estudio de la consultora americana IDC afirmaba que en 2015 más de un tercio de los empleados de todo el mundo teletrabajarán desde sus casas. Más contundente se mostraba el informe «Economist Intelligence Unit», realizado por The Economist, en el que se plantea que para el año 2020 casi el 100% de los entornos de trabajo serán virtuales, lo que ayudará a que crezcan exponencialmente los puestos de trabajo a distancia.

Lejos quedan las voces que afirmaban que el home office repercute negativamente en la productividad de los trabajadores. Todo lo contrario, cada vez son más los que apuestan por el teletrabajo como un modelo beneficioso tanto para el trabajador como para la empresa. Incluso hasta el punto que la Administración está adoptando también políticas de teletrabajo, como en el caso de Castilla-La Mancha, donde desde septiembre los funcionarios se pueden acoger voluntariamente al régimen de teletrabajo, en un horario que no suponga más del 40% de la jornada en el cómputo mensual.

Algunas de las ventajas del teletrabajador son el ahorro de tiempo y dinero en transporte, la autonomía para la organización de la jornada laboral, la flexibilidad horaria, la configuración al gusto del trabajador de su entorno de trabajo, el equilibrio entre la vida familiar y laboral, disponibilidad de más tiempo libre para aficiones, el trabajo por objetivos… lo que se traduce en mayor motivación y productividad.

En cuanto a las desventajas, el trabajador requerirá una gran autodisciplina y organización, necesitará de un espacio de trabajo donde no puedan interrumpirle y, además, corre el riesgo de caer en un aislamiento al no tener contacto con los compañeros y no sentirse partícipe de los logros y objetivos de la empresa.

Respecto a la empresa, la principal ventaja del teletrabajo es que permite reducir costes, ya que no se hace necesaria una infraestructura muy grande para funcionar, lo que permite más fácilmente la expansión geográfica. Además, al trabajar por objetivos, los empleados mejorarán su productividad. Por el lado de las desventajas, podríamos hablar de una menor identificación del trabajador con la empresa, la perdida de jerarquías o la falta de supervisión del trabajador.

Teniendo en cuenta lo anterior, quizás la combinación de tiempo de oficina y horas de teletrabajo podría resultar una fórmula ideal para el trabajador y para la empresa.

Y tú, ¿qué opinas del teletrabajo?¿ trabajas a distancia o te gustaría hacerlo?¿quién crees que se ve más beneficiado, empresa o trabajador?

Imagen: espresso con licencia CC de 55Laney69