Los conocimientos sobre la manera en la que se aprende han avanzado mucho. Se sabe que no todo el mundo aprende de la misma forma. La inteligencia no se considera ya una facultad única sino que tiene diferentes prismas (lingüística, lógico-matemática, corporal, intrapersonal…). Se ha descubierto que aprendemos mejor interaccionando unos con otras que en solitario y que las emociones en el aprendizaje tienen un papel esencial así como el entorno en el que se produce. Hablamos de un nuevo perfil incluido en nuestro Informe de empleo en Educación, que hemos realizado en colaboración con UNIR.

Todos estos avances se producen gracias a la investigación sobre los procesos de aprendizaje y que tienen una repercusión, a medio plazo, en las aulas.  Esta innovación es fundamental para adaptar la enseñanza a las características de los alumnos. Y no solo incluyendo el uso de herramientas tecnológicas con las que ya están muy familiarizados y forma parte de la manera en la que comunican si no también incorporando a la enseñanza todos los avances sobre el aprendizaje, la comunicación y la gestión de las emociones que aporta la psicología.

Algunas metodologías innovadoras en la educación

Las principales técnicas pedagógicas innovadoras están basadas en los descubrimientos en este sentido. Por ejemplo la flipped classroom, la clase invertida. Esta técnica consiste en que los alumnos preparan un material en casa, seleccionado previamente por el docente. El tiempo de clase se aprovecha para despejar dudas, plantear dilemas y tratar de resolverlos en el espacio del aula. De esta forma se invierte el proceso en la adquisición del conocimiento. Si en una clase normal el profesor imparte la materia y el alumno la fija más tarde durante el estudio todas aquellas dudas, reflexiones y hallazgos que le surjan no quedan recogidos. En cambio, en una flipped classroom se vuelca toda esa creatividad partiendo de una información básica sobre el tema.

Otra de los recursos que se aplican en las escuelas más innovadoras es la gammificación, es decir, introducir dinámicas de juego para facilitar el aprendizaje. Esta técnica está basada en la idea de que el aprendizaje se produce mientras hacemos otra cosa. Si es jugar las probabilidades de éxito se multiplican.

Empleo en educación: experto en metodologías educativas innovadoras

¿Qué hace un experto en innovación educativa?

El aterrizaje en las aulas de los resultados de las investigaciones en este campo es el principal cometido de un experto en innovación en metodologías. Las salidas profesionales de este perfil de docente abarcan desde la asesoría a centros educativos e instituciones, la investigación y la propia docencia. Colaboran en el diseño de planes educativos y metodologías así como en su implantación real en el aula. También se ocupan de evaluar los resultados del desarrollo de las nuevas formas de enseñanza.

Debido a la incorporación de las nuevas tecnologías en las aulas los expertos en innovación pedagógica tienen que tener un buen nivel en competencias tecnológicas para poder incorporarlas a los métodos que aplican. Plataformas digitales, blogs, redes sociales, edición de vídeo, son algunas de las más utilizadas.

Pero no solo las tecnológicas, cada vez se es más consciente de la importancia que tiene un entorno emocional propicio para el aprendizaje. Adquirir habilidades para la gestión emocional, debe formar parte del curriculum de un experto en metodologías innovadoras en educación.

La formación en innovación educativa se hace a través de cursos de especialización y másteres partiendo de una formación básica en educación como puede ser el grado en Maestro en Educación Primaria, Infantil,  o Pedagogía.

En palabras de un innovador en nuevas metodologías de aprendizaje

Emilio Martín González, Maestro en Educación Primaria y miembro del grupo asesor Amara Berri Ikastetxea-Sarea, escuela pionera en el desarrollo de metodologías innovadoras en la enseñanza señala que el papel del docente debe sufrir una transformación si se quieren incorporar nuevas metodologías de aprendizaje en el aula. Apunta que los profesores no deben limitarse a gestionar el material que imparten si no que deben cambiar el modelo en la estructura del aprendizaje de forma que el alumnado quede en el centro del proceso educativo. Hacerlo protagonista de su aprendizaje.

La implicación de toda la comunidad educativa en esta transformación es fundamental para que haya buenos resultados.