En el mercado laboral actual, en el que el cambio es una constante, donde las nuevas tecnologías están presentes en la mayoría de nuestras actuaciones (también en el proceso de búsqueda de empleo), donde la velocidad se torna hipervelocidad (en ocasiones vamos como “pollos sin cabeza”), donde lo queremos todo de manera inmediata y a golpe de click…, quizás merezca la pena “echar mano” de estrategias y herramientas más “pausadas” que, producto de una análisis en profundidad tanto del entorno como de nuestro perfil profesional, nos permitan postularnos como candidatos/as con mayores opciones. Veamos un ejemplo en detalle: la candidatura espontánea.

¿Qué es la candidatura espontánea?

También conocida como autocandidatura, es un “modus operandi” de aproximación a una empresa, menos utilizado, más elaborado, en el que presentas tu candidatura, tu intención de trabajar en la misma, sin tener conocimiento previo sobre si existe o no proceso de selección abierto.

Portales de empleo, redes sociales, red de contactos y candidatura espontánea, entre otras, son opciones que cabe tener en cuenta, por los resultados que ofrecen, en cualquier proceso de búsqueda de empleo. Sobre todo si tenemos en cuenta que 4 de cada 5 ofertas de empleo no se publican, es decir, se cubren vía mercado oculto.

Decir que, más que “disparar a todo lo que se mueve”, la idea pasa por realizar un análisis profundo del mercado pero, también y, sobre todo, de nuestros intereses, competencias, motivaciones, experiencia, necesidades, valores, creencias…, a fin de que nuestra candidatura cuente con mayores posibilidades de éxito.

¿Qué ventajas ofrece la autocandidatura?

  • Aproximación más “reflexionada” a una empresa.
  • Adelantarte a las necesidades de la misma. Ahora puede que no haya ninguna vacante pero, en un futuro ¡Quién sabe!
  • Acceso a empleos que aún no han “visto la luz”.
  • “Eliminar” competencia.
  • Es una manera de recabar datos sobre la empresa. La empresa valora que te hayas “empapado” de sus necesidades, valores, cultura, etc.
  • Menos utilizada. Más posibilidades.
  • Al presentar el currículum acompañado de una carta de presentación, añadimos valor a nuestra candidatura.
  • Te permite mostrar tu motivación por formar parte de la empresa o proyecto. Demuestras iniciativa. Muy valorado por los/as reclutadores/as.
  • Te sitúas en el “radar” de la empresa para cuando surja una vacante.
  • Pasas de buscar empleo a ofrecerte como profesional.

Lo que deberías tener en cuenta

En un entorno tan competitivo como el actual, donde la mayoría de las estrategias de búsqueda/atracción están más que “quemadas”, como te decía más arriba, quizás merezca la pena, tras analizar mercado y empresas de interés, preparar CV + carta de presentación –evidentemente, adaptado a cada empresa/puesto- a fin de mejorar tus opciones. Además, convendría tener en cuenta aspectos tales como:

  • Tras listar aquellas empresas que se adecuen a tus objetivos, o aquellas en las que tu perfil profesional “encaje” de manera más adecuada pero, sobre todo, donde realmente puedas aportar valor –pasamos demasiadas horas en nuestro puesto de trabajo como para no tener en cuenta este aspecto-, realiza un análisis exhaustivo de las mismas valorando, al menos, aspectos tales como: cultura, misión, visión, valores, producto, perfiles profesionales, trayectoria, posibles necesidades, ubicación, quién recluta, cómo recluta…. Atrévete a “visualizarte” trabajando en aquellas empresas que elijas. ¿Cómo te ves?, ¿te encuentras a gusto? Internet y las redes sociales pueden ser tus grandes aliados. Ofertas de empleo publicadas por la empresa anteriormente, te pueden dar muchas pistas.
  • Tus herramientas (currículum y carta) han de estar actualizados y, como te decía, adaptados a cada candidatura que vayas a enviar. Evita el copia/pega. No dupliques, es decir, si te decides por el correo electrónico el “cuerpo” del mensaje será tu carta de presentación.
  • Correo ordinario, electrónico, en persona, son vías para postularte aunque, aquella que sin duda incrementa tus posibilidades es que tu candidatura llegue a la persona encargada de los procesos de selección a través de un empleado/a de la empresa. Internet y las redes sociales, vuelven a ser nuestros aliados.
  • Evita enviar tu candidatura los lunes y los fines de semana.
  • Después de enviar nuestra candidatura, conviene realizar un seguimiento de la misma. No conviene utilizar estrategias demasiado “invasivas”. Una llamada telefónica puede ser lo más indicado. Y, si pasado un tiempo, no recibimos respuesta por parte de la empresa, podemos animarnos a renovar nuestra autocandidatura. Haremos lo mismo sin nuestro CV ha sufrido cambios.

Qué vías puedo utilizar para la candidatura espontánea

  • Teléfono
  • Correo ordinario
  • Indicado en pequeños negocios que no cuentan con web y dónde se valora que el candidato/a se presente en la empresa.
  • A través de un empleado/a
  • Poner un anuncio (revistas, periódicos, webs…).
  • “Trabaja con nosotros” o similar, de algunas webs de empresas.
  • Rellenando el perfil en las webs de las ETT’s (antes de optar a una oferta).
  • Redes Sociales. Cuidado con enviar tu propuesta a “las primeras de cambio”. Al igual que en el mundo off line, los procesos necesitan de un tempo
  • Correo electrónico. Más cómodo, quizás “arriesgado” (muy fácil de desechar). Conviene “hilar” fino, en el asunto, cuerpo y nombre de los archivos que adjuntes. Utiliza una dirección email profesional (tienes una oportunidad para causar una primera impresión adecuada). Averigua a quién conviene enviarle el correo. En el apartado “Asunto” aprovecha para CV + tu perfil profesional. No lo envíes a más de un destinatario/a de manera simultánea, es decir, olvídate de los apartados “CC” y “CCO”. Aprovecha el “cuerpo” del correo para presentar tu elevator pitch. Deja muy claro lo que vas a aportar a la empresa. Ojo a la ortografía. Finaliza con una llamada a la acción. La idea es despertar interés por tu candidatura. No olvides que tus datos de contacto han de estar visibles y bien claros. El CV en formato pdf a ser posible.

Finalmente, conviene saber que, en muchas ocasiones, las empresas se benefician de todas las autocandidaturas que les llegan porque, tras clasificarlas, tienen una base de datos de posibles candidatos/as que les pueden ahorrar mucho trabajo. En más de una ocasión, por no querer dar pistas a la competencia, por no disponer del tiempo adecuado para “montar” un proceso de selección, por no disponer de los recursos económicos, etc., si la empresa ya cuenta con candidatos/as que han mostrado que conocen la empresa, que se identifican con sus valores y cultura, que están alineados con  su misión y visión, que…, éstos/as tendrán muchas más opciones de ser requeridos para cubrir una vacante o implementar un proyecto vía mercado oculto, es decir, sin que la oferta de empleo se haga pública. Nada menos que un 80% de las ofertas no se hacen públicas. ¿Prefieres seguir compitiendo por el otro 20%?

Anímate a utilizar la autocandidatura. Total, el método del click ya sabes qué tipo de resultados te está dando. ¿Y si el momento más adecuado es ahora? Estaremos encantados de que nos lo cuentes.