Desde que Internet ha irrumpido en las vidas de los padres, las abuelas y los cazurros, el panorama laboral se ha ampliado sobremanera. Lo más normal sería pensar que las todavía llamadas nuevas tecnologías dan empleo a los especialistas en las mismas, como informáticos y programadores. Pero la realidad es que junto con estos puestos han surgido como las setas un montón de nuevos trabajos cuyos requisitos requieren de un profesional que muchas veces no se encuentra en las clases de programación de código de la Universidad Autónoma de Madrid, sino en otras carreras, cursos y perfiles. Son las profesiones del mundo de la Red 2.0 y estas son algunas de las más interesantes.

Community manager. La más conocida de todas y quizá por ello la que acarrea más confusión, se define según la fundación del español urgente Fundeu, que opta por el término “gerente de comunidades virtuales”, como el encargado de “gestionar la imagen y presencia de una empresa en las redes sociales”. Su cometido debería ser usar las redes o red social más adecuada al producto o servicio de una empresa o marca, aportando contenido de valor para informar y fidelizar al cliente con la construcción y mantenimiento de una reputación en la red. El perfil más adecuado sería el habitual de un departamento de mercadotecnia pero con una buena formación multimedia y en redacción, además de experiencia en redes con uso personal.  Muchos de estos combinan su función con la de un Gestor de reputación (persona que investiga, sigue y gestiona la reputación de una entidad en internet) y la de un Editor de contenido (encargado de creación de contenidos corporativos para conseguir los objetivos de la empresa en las redes sociales).

Estratega de medios sociales. Es el profesional que planifica y marca la estrategia a largo plazo en las redes sociales para acomodarla a la visión y objetivos de la empresa. Es otro perfil de mercadotecnia pero con mayor experiencia para poder proponer acciones o tácticas con visión de futuro, seleccionar los canales adecuados para dichos mensajes, establecer objetivos acordes con la empresa y supervisar el trabajo de los anteriores tres perfiles.

Content curator. Especialmente relevante en portales agregadores de noticias como El Hufftington Post, su cometido es seleccionar noticias y reportajes que luego reelaborará, ubicará o jerarquizará para lograr aportar un valor añadido a sus lectores. En sitios como Lainformación.com los han sustituido por arañas web, pero si quieres usar una persona, un periodista joven orientado a herramientas multimedia es el contratado perfecto.

Experto en Mineria de Datos. Aunque no es una profesión nueva, la cantidad de datos que los usuarios de internet vuelcan voluntariamente a los portales y redes les ha llevado a un auge por la necesidad de analizar y modelar los comportamientos y datos de los clientes. El perfil es de una persona con formación en análisis estadístico y capacidad de leer los mensajes ocultos en la recolección masiva de datos.

Especialista en Search Engine Optimization (SEO). La profesión que actualmente más se parece a la alquimia, su función es lograr que la web de una empresa se posicione lo más arriba posible en buscadores de internet. El cómo lograrlo es la pregunta del millón. Técnicamente, se requiere que controle lenguajes de programación para adecuar los códigos web a los robots de rastreo de los buscadores, de los que debe conocer el algoritmo de búsqueda y estar al tanto de las novedades y cambios en los mismos para adaptar las páginas de internet de sus clientes. En realidad la importancia del ensayo-error, ensayo-error es total, pero una buena campaña de SEO que lleve a una empresa a la primera página que Google cuando este lo muestra al preguntarle por un servicio, puede ser mejor que millones de euros en publicidad.

Foto: kikemb (Enrique Martínez Bermejo) (Flickr) con licencia CC