Las personas que teletrabajaban antes de declararse la pandemia solo llegaban al 4,8% de la población activa, según los datos del INE (2019). Desde mediados de marzo, el teletrabajo ha sido la medida más utilizada durante el estado de alarma después de los ERTE. Actualmente se calcula que un 34% de la población que conserva su puesto de trabajo está teletrabajando. Si perteneces a ese tercio de la población trabajadora te interesará saber que el Ministerio de Trabajo ha anunciado una ley que regulará el teletrabajo.

Teletrabajo: de ser una opción minoritaria a que teletrabaje uno de cada tres empleados

La urgencia de la crisis sanitaria precipitó los acontecimientos y las empresas tuvieron que tomar medidas de forma inmediata respecto a sus plantillas. Optaron por el teletrabajo, tanto aquellas que ya lo venían practicando como para las que era su primera vez. La prolongación de esta medida en el tiempo va sacando a la luz las carencias que conlleva una implantación precipitada con los medios que había en el momento.

Así que llega la hora de limar, perfilar y regular, ya que parece que el teletrabajo ha llegado para quedarse. Puede que la distancia social sea algo que tengamos que mantener durante una larga temporada.

Ante este escenario, y respondiendo a las peticiones de los principales sindicatos, el ministerio ha anunciado que regulará el teletrabajo. Para ello, ha abierto un periodo de propuestas que cierra hoy, 22 de junio. Pueden hacerse aportaciones a través de este enlace para lo que hay que contar con DNIe o certificado electrónico, Cl@ve PIN o Cl@ve Permanente.

El teletrabajo y sus ventajas

El comunicado del Ministerio recoge los pros y contras de esta modalidad. Como ventajas destaca que este tipo de trabajo ofrece una mayor flexibilidad en la gestión de los tiempos de trabajo y los descansos, facilita la conciliación de la vida laboral, personal y familiar, se racionalizan horarios o mejora la inserción laboral de personas con movilidad reducida, en el caso de quienes trabajan.

En cuanto a las empresas, supone una reducción de costes en las oficinas, influye en el employer branding porque mejora el compromiso y experiencia del empleado, fortalece la atracción y retención de talento y reduce el absentismo.

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Los inconvenientes de teletrabajar

Sin embargo, también cuenta con desventajas. Los inconvenientes que sobre el teletrabajo señalan los sindicatos son la protección de datos, se pueden producir más fácilmente brechas de seguridad, la fatiga informática o los perjuicios sobre la salud que supondría una conectividad digital permanente, que ya se encontraba protegida en el añadido artículo 20 bis del ET sobre los Derechos de los trabajadores a la intimidad en relación con el entorno digital y a la desconexión.

También apuntan a que con el trabajo en remoto se produce un mayor aislamiento laboral, pérdida de la identidad corporativa, dificultad para el intercambio de información entre los trabajadores presenciales y los trabajadores a distancia. Y, por añadidura, que la persona que trabaja en remoto asume los costes de la actividad productiva sin compensación alguna.

Manifiestan, además, la necesidad de abordar esta ley con perspectiva de género. Ya que actualmente son las mujeres las que están sufriendo durante la pandemia el teletrabajo como un generador de estrés añadido a la sobrecarga de tareas domésticas y de cuidado, que ya asumen con mayor frecuencia. Está siendo habitual que las jornadas de las mujeres se alarguen hasta bien entrada la noche, cuando descienden las tareas de cuidados. También en la faceta como investigadoras: se ha detectado una disminución en la publicación de papers elaborados por mujeres, como denuncia The Lily, revista de The Washington Post.

Los sindicatos piden incluir el teletrabajo en la negociación colectiva

Ante el hecho de que el teletrabajo sea una modalidad con implantación creciente, y que afecte a una cada vez mayor parte de población trabajadora, las organizaciones sindicales piden al gobierno que se tenga en cuenta para su regulación una serie de cuestiones.

En primer lugar, que la opción de teletrabajar no sea una decisión unilateral por parte de la empresa. Para lo que piden que forme parte de la negociación colectiva entre empresas y trabajadores.

Por otro lado, que sea la empresa la que provea de los medios necesarios para teletrabajar, para que no generen gastos adicionales al trabajador. Es decir, pago de electricidad, mobiliario adecuado o los equipos informáticos.

Proponen que se establezca un máximo de cuatro jornadas de teletrabajo a la semana, y que se regule el registro de jornada para evitar los excesos de jornadas con horas no remuneradas.