El networking es una práctica común en el mundo empresarial y emprendedor. Aunque es una palabra que se viene escuchando de manera especial desde hace unos años, el networking es algo que ha estado presente toda la vida y que no viene a ser más que la creación de una buena red de contactos para crear oportunidades de negocio.

Rara es la jornada, conferencia o feria que no reserve un espacio para facilitar el networking entre los asistentes. De hecho, muchas de las personas que asisten a este tipo de eventos lo hacen precisamente para conocer gente y tejer su red de contactos para el futuro. E incluso me atrevo a afirmar, que algunos de estos eventos se organizan como excusa para facilitar este tipo de prácticas.

Pero, ¿para qué sirve? El networking puede ser útil a un gran abanico de personas. A bote pronto, se me ocurren diferentes situaciones como puede ser: un emprendedor que ha montado una empresa y quiere darla a conocer en un determinado ámbito;  una persona con alguna idea de negocio que necesita la ayuda de otros para ponerla en marcha; o una persona desempleada que quiere darse a conocer a otros empresarios y personas del sector.

En el primer caso, pese a que sacar adelante una startup no es una tarea sencilla y requiere que el emprendedor dedique el tiempo y los recursos que no tiene en el día a día de la empresa, acudir a eventos puede resultar fundamental para una startup. Podremos recibir feedback de nuestro producto de personas del sector para poder mejorarlo, establecer contactos para captar usuarios o prescriptores de nuestro producto o salir de nuestra burbuja para tener una visión global del sector al que nos enfrentamos.

Respecto a la segunda situación, uno de los aspectos más importantes cuando se trata de comenzar un negocio es rodearse de la gente adecuada y el networking puede ser una fórmula adecuada para ello. Podremos tratar de captar personas para nuestro equipo o inversores que puedan ayudar a sacar una idea adelante.

La última situación es especialmente importante, ya que alrededor de un 75-80% de las ofertas de trabajo no se conoce de manera pública, optando las empresas por gente con referencias y avalada. De hecho algunos de los últimos datos que se manejan, hablan de que casi la mitad de los jóvenes encontraron su primer empleo gracias a un familiar o un conocido. Por tanto, resulta fundamental crear una buena red de contactos profesionales, no con el objetivo de que nos “coloque” en algún puesto de trabajo, sino para familiarizarnos con el mundo profesional en un determinado sector y estar informado de las oportunidades laborales que se vayan dando.

Startup Drinks con licencia CC (Flickr) de Tim Dorr