Haber estudiado en el extranjero supone una experiencia que marcará tu trayectoria casi de por vida. Ya solo los comienzos pueden ser muy distintos a si no pasas por ello, pues aprender y poner en práctica un idioma te abre muchas más puertas. Las oportunidades se multiplican tanto en tu país de origen como si quieres acceder a ofertas de empleo internacional. Es cierto que representa un esfuerzo económico, pero la inversión merece la pena. ¿Quieres saber qué atractivo añade a tu perfil el estudiar fuera de tu país?  Descubrimos de la mano de ESL Idiomas en el Extranjero los mejores consejos para comiences a preparar tus próximos cursos de idiomas en el extranjero

Lo principal: el manejo del idioma

Lo primero que miran los reclutadores en los candidatos a los que se les exige un idioma es su nivel en esa lengua. Si en tu perfil ven que cuentas con una estancia en el país que lo habla, tu candidatura tiene muchas posibilidades de ser seleccionada, al menos para una primera criba. Luego se leerán el resto, pero de primeras consigues captar mucho más la atención. Eso es una gran ventaja frente a otras personas que se han presentado al mismo proceso de selección con una formación y experiencia similar a las tuyas.

Y es que cuando en una oferta de trabajo se piden idiomas, es porque esa habilidad se requiere en el día a día. No te puede faltar porque para ellos es un requisito fundamental. Si a la estancia le sumas una formación en ese idioma, tus puntos se doblan. Combinar una sólida formación con una estancia en el país de habla extranjera hará que tu perfil destaque de manera especial. Además, si te formas antes de ir al extranjero, vas a consolidar los conocimientos y, de primeras, te costará menos adaptarte.

Conocer otras metodologías e integrarlas en tu día a día

Los planes de estudio varían entre países. Las metodologías que se emplean para impartir clases también. Aparte, la dinámica que se enseña en estudios que tienen un carácter más práctico también será distinta a la que se puede ofrecer en suelo nacional y, por tanto, resultará más enriquecedora. Si tus estudios en el extranjero están orientados a una determinada profesión, aprenderás cómo se desarrolla esa actividad en otros países, lo que amplía tu campo de visión y te permite adoptar nuevas estrategias que aquí no se contemplan.

Todas estas cuestiones también las tienen en cuenta los reclutadores. Una empresa que busque a candidatos con un perfil innovador apreciará a alguien que venga con ideas renovadas de otro país.

Ampliar la red de contactos

Ir al extranjero supone un esfuerzo en muchos sentidos, no solo en el económico. Por eso es recomendable aprovechar al máximo una experiencia como esta. Tus compañeros de estudios pueden convertirse en tus amistades, pero también en contactos profesionales en un futuro. Sobre todo cuando la formación está dirigida al ámbito profesional. Es decir, si no sabes cuándo irte, déjalo para el momento en el que tengas que cursar una formación que esté muy relacionada con lo que va a ser tu profesión. Como, por ejemplo, para cuando tengas que hacer un máster.

La empresa que esté buscando candidatos con idiomas también verá en tu experiencia los lazos que has creado en el extranjero. Eso puede llegar a tener un gran valor.

Vivir un tiempo en el extranjero es ya una habilidad

Así puede ser entendido por los reclutadores, sobre todo en las candidaturas de perfiles más junior. Ellos podrían asociar la falta de experiencia profesional con una falta de experiencia vital (aunque no se corresponda en tu caso) y, por tanto, con un cierto grado de inmadurez.

Alguien que ha pasado una temporada fuera de su país ha tenido que hacer frente a las incidencias del día a día de una manera independiente de su entorno más cercano, pese a que haya recibido ayuda en la distancia. Sin conocer de antemano al candidato, el que haya estudiado en el extranjero ya predispone a los empleadores para que le consideren como una persona con ese grado de madurez que puede requerir el puesto que va a desempeñar.