Tal y como están las cosas no es que queramos que elijas el tipo de empresa en el que quieres trabajar dependiendo de su tamaño. Pero la experiencia, dependiendo de si ofreces tus servicios en una gran organización, en una PYME o una startup, es bien distinta. Hay quienes prefieren trabajar en un gigante donde las oportunidades de ampliar campo se multiplican y otros, sin embargo, les seduce la capacidad de influencia que su criterio puede aportar en una empresa más pequeña. Abordamos desde varios aspectos las diferencias entre empresas grandes y pequeñas y cómo puede influir a la hora de trabajar.

“En las PYMES hay una mayor identificación del personal, hay más cercanía con el trabajador, todos se conocen en cambio en una multinacional “somos un número”, es una frase que no se para de oír si has trabajado allí. Esto también implica que en una multinacional el crecimiento profesional es mayor, suelen ofrecer un plan de desarrollo profesional, en cambio en las PYMES es más complicado”, explica Luisma Sánchez, Técnico de Recursos Humanos Producción en Grupo Alimentario Citrus (GAC). Además, añade: “Normalmente en las multinacionales el personal está más cualificado y tienen mejores capacidades técnicas. El acceso a formación es mayor en las grandes empresas pues suelen tener proyectos formativos anuales”.

 

Flexibilidad de horarios

En una pequeña empresa la flexibilidad de los horarios es menor. El hecho de que haya pocos empleados hace que las tareas se asignen a una o dos personas máximo. Tener que compatibilizar tiempos con el resto del equipo es más complicado cuando hay menos gente. Es difícil ser sustituido. En las grandes empresas hay más personas encargándose de un área por lo que organizarse con los horarios da más juego.

Innovación

En una gran empresa las posibilidades de innovación son mayores. En general se destina una gran cantidad de recursos a implementar nuevos procesos y metodologías. Cuando el nivel de competitividad es mayor la exigencia de innovación también lo es. Trabajar en una gran empresa te da acceso a estar actualizado en cuanto a productos, procesos y métodos organizativos.

No obstante, las startup, empresas de pequeño tamaño, también tienen un gran componente de innovación. Trabajar en una de ellas te permitirá hacerlo de forma muy creativa ya que operan entre grandes niveles de incertidumbre. Se caracterizan por un gran dinamismo y recogen altos niveles de motivación en la plantilla.

Tipo de trabajo: especializado o multitask

El trabajo en una pequeña empresa te dará la oportunidad de ser más versátil. En estos contextos lo habitual es ocuparse de diferentes roles y funciones que implican distintas áreas del negocio. Estar empleado en una pequeña empresa aporta una visión global del negocio algo que en las grandes se desdibuja.

En una gran empresa la tendencia es a la super especialización. Las tareas están mucho más delimitadas  y definidas ya que están enfocadas a que encajen con el engranaje de una maquinaria más compleja. En cierto modo se pierde la perspectiva.

Impacto de la marca en tu CV

Trabajar en una gran empresa  añadirá el prestigio de la marca de la compañía a tu CV. Haber prestado servicio en una empresa conocida en el sector aporta a tu CV confianza ya que se entiende que los conocimientos adquiridos son relevantes y competitivos. Tu experiencia es muy valiosa en la medida en la que has estado en contacto con procesos de innovación que se les presupone a las organizaciones con buena reputación. También juega a tu favor el hecho de que has superado un proceso de selección que se presume exigente y donde habría un gran número de candidatos.

Red de contactos

El contacto diario con gran cantidad de profesionales de distintos ámbitos del área de negocio permitirá una nutrida red de contactos. Para un departamento de recursos humanos esto es valiosísimo ya que, gracias a tus relaciones profesionales, se incrementan las oportunidades de establecer lazos con empresas del sector, algo clave en las organizaciones. Podrás proporcionar además una testada red de proveedores, especialistas, etc.

Por otro lado, para el desarrollo de tu carrera profesional será clave el disponer de una red de colegas que amplíen el abanico de oportunidades.

Estabilidad

Lamentablemente el nivel de supervivencia de una empresa disminuye con su tamaño. En nuestro país el 61% de las empresas que no tienen empleados no superan los cinco años de actividad debido principalmente a la falta de recursos que las haga viables.

Pero hay que saber poner en valor el hecho de haber encontrado oportunidades en muchas empresas. El resultado es acumular un gran abanico de experiencias y conocimientos. Es señal de haber sabido diseñar una carrera profesional hecha a tu medida, con tus propias expectativas y exigencia profesional.

Día a día laboral

En general, en el día a día en una pequeña empresa reina un ambiente más informal. El trato con los jefes no está tan jerarquizado, es más directo. La etiqueta sobre formalidad en el vestir es más relajada.

En una gran empresa hay muchos procedimientos y procesos automatizados. La gestión y la organización obliga a sistemas más rígidos para hacer solicitudes, algo donde en las pequeñas empresas es más flexible e impera el tú a tú.

En una PYME hay un contacto directo con el jefe. Podrás tener más implicación en la toma de decisiones y que se tenga en consideración tu criterio.

Salarios

En general, las nóminas en las grandes empresas son más sustanciosas. Tanto por el salario base como por otro tipo de remuneraciones. En una gran empresa se tendrá el acceso a mayores beneficios sociales como tickets restaurant, guarderías, ayudas para el periodo escolar de los hijos.

En definitiva, como explica Luisma Sánchez, “si quieres crecer profesionalmente a nivel global tus objetivos deben estar en una multinacional, pues la movilidad puede ser fundamental para conseguir esos objetivos; pero no menos ambicioso es trabajar en una PYME y ayudar a que crezca lo suficiente para plantarle cara a las grandes empresas”.