Cuando uno está dispuesto a hacerse autónomo, después de llevar años en plantilla, tiene que asumir que su vida dará un vuelco. Es importante evaluar si realmente merece la pena el trabajo freelance. Por eso, antes de tomar una decisión, ten en cuenta estos puntos.

Madera de freelance

Si siempre has tenido muy claro que lo tuyo era montar un negocio, seguramente tienes futuro como emprendedor. Si son las circunstancias y las voces de alrededor las que te animan a trabajar por cuenta propia, te aconsejamos que reflexiones primero sobre tus habilidades y tu forma de ser:

  • ¿Estás dispuesto a asumir riesgos? Los comienzos de un negocio no suelen ser estables. Tienes que contar con la competencia de tu sector y ofrecer algo que te distinga. Por lo general, esto implica asumir riesgos y apostar por aquello que te define.
  • ¿Estás dispuesto a doblarte la espalda? En un principio, tu fuerza de trabajo es tu mayor activo. El sacrificio de los primeros años es lo que hace posible que tu empresa se mantenga. Tendrás que estar dispuesto a flexibilizar el trabajo al máximo, a soportar por un tiempo el efecto blurring y a sacar horas de donde puedas.
  • ¿Estás de acuerdo con “el cliente siempre tiene la razón”? Los clientes serán uno de los soportes fundamentales de tu emprendimiento. No se trata tanto de que el cliente tenga la razón, si no de que tengas muy en cuenta su opinión. Hoy en día es muy difícil que una empresa sobreviva si no considera el feedback de los consumidores.
  • ¿Eres organizado? Esta capacidad es fundamental. Tendrás que estar pendiente de muchos asuntos de diversa índole. El orden y la planificación te ayudarán a conseguir resultados. Introduce un gestor de tareas en tu día a día, y también otra serie de herramientas que pueden ser muy útiles si teletrabajas.

Al día con el papeleo

Hay algunos trámites fundamentales que debes cumplir para que tu negocio no haga agua a causa de una mala práctica. Es conveniente que te asesores sobre los que competen específicamente a tu sector, pero no olvides estos puntos comunes a todo autónomo:

  • Debes darte de alta en Hacienda para poder emitir facturas.
  • Debes cotizar a la Seguridad Social como autónomo. En realidad, esta condición está sujeta a tus ingresos y la frecuencia con que llevas a cabo tu actividad, infórmate de tu situación. Ten en cuenta que, para algunas profesiones, esta obligación se mantiene en cualquier caso.
  • Debes cumplir con las obligaciones fiscales y tributarias establecidas legalmente. Lleva tus cuentas al día y presenta las declaraciones trimestrales y anuales que se te exige. En el momento en que te das de alta, estás expuesto a una inspección de trabajo.

Definir tu negocio

Esta es una de las acciones que puedes y “debes” realizar antes de tomar la decisión definitiva de montarte por tu cuenta. Estudiar las posibilidades de tu empresa te ayudará a centrarte en los objetivos y a elegir el camino correcto. Te proponemos que pongas en práctica un modelo muy sencillo para definir tu negocio: el método canvas.

Un respaldo económico

Parece evidente que para montar una iniciativa por cuenta propia necesitas contar con un capital inicial para invertir. Quizá esto lo tienes previsto, pero hay que ir más allá. Debes pensar en qué sucederá hasta que empiece a rentarte tu actividad, cuál es el periodo de amortización de tu negocio. Sin este cálculo corres el peligro de quebrar, al más mínimo desequilibrio.

También puedes contar con el apoyo del vivero de empresas más cercano a tu zona. Allí te proporcionarán asesoramiento, formación, encuentros con iniciativas afines, espacios de coworking y otros recursos que abaratarán la puesta en marcha de tu empresa.

Si has hecho una reflexión sobre todos estos puntos y el balance es positivo, anímate a emprender. Se acabaron los jefes, pero también se acabó desconectar del trabajo cuando sales por la puerta.