Detrás del perfil de orientador laboral hay una persona que quiere ayudar a otros a encontrar empleo. Su misión es mejorar la empleabilidad de quienes acuden a ellos o impulsar la de todo un colectivo. Lo hacen a través de asesoramiento y la creación de itinerarios personalizados para potenciar las competencias que faltan o sacar mejor partido a las que ya se tienen.

El Gobierno ha anunciado recientemente la contratación de 3.000 orientadores laborales para trabajar en los servicios públicos de empleo. Se trata de una de las medidas que pretende minimizar el desempleo juvenil, lacra heredada de la crisis que todavía pervive en el mercado laboral español.

¿Qué hace un orientador laboral?

Entre las principales tareas de alguien que se dedique a la orientación laboral destacan las siguientes:

  • Mantienen contacto, por un lado, con las empresas que requieren candidaturas y, por otro, con perfiles profesionales que buscan emplearse o mejorar su puesto.
  • De todos estos contactos, ponen en relación los que guardan intereses comunes. Es decir, si una empresa requiere personal administrativo, los orientadores pueden transmitir la vacante a los perfiles más adecuados para cubrirla.
  • Asesoran y acompañan a los beneficiarios de los programas de inserción de empleo que entren dentro de su campo de acción.
  • Confeccionan programas especialmente orientados a determinados colectivos con dificultades de inserción laboral.
  • Diseñan itinerarios formativos para los distintos perfiles que les ayuden a mejorar su empleabilidad y el nivel de cualificación exigido al tipo de puesto que quieren desempeñar.
  • Ofrecen información a los candidatos sobre las posibilidades de inserción o mejora laboral en función de sus perfiles.
  • Pueden hacer seguimiento de las contrataciones en las que han sido intermediarios.
  • Buscan nichos de empleo y están al tanto de las posibilidades de autoempleo.

Trabajan también para el área privada pero principalmente se encuentran en las administraciones públicas, por ejemplo, en las oficinas de empleo, aunque también están empezando a demandarse en ayuntamientos, universidades y colegios. En muchas ocasiones este tipo de personal es contratado. Los candidatos entran dentro de una bolsa de trabajo y se les va llamando en función de las necesidades. Sin embargo, hay comunidades que ofertan oposiciones para cubrir este tipo de puesto.

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Formación para orientadores laborales

Las titulaciones que se suelen requerir son Trabajo Social, Relaciones Laborales, Psicología, Sociología, Derecho, Empresariales o Magisterio. Con frecuencia, se pide alguna experiencia docente, haber impartido una formación, especialmente si estaba orientada a jóvenes y adultos. En cuanto a formación específicamente dirigida a orientación laboral, puedes cursar un máster o un posgrado.

Contratar a orientadores para mejorar el empleo juvenil

Actualmente, la tasa de desempleo en menores de 25 años es del 33%, según datos de la EPA del último trimestre. Esto supone más de la mitad de los parados. El Gobierno ha anunciado recientemente un plan de choque para el empleo juvenil que se pretende aprobar a principios del próximo año. Tendría una aplicación de tres años.

Uno de los frentes de este plan es garantizar un apoyo personalizado a las personas inscritas en los programas de inserción laboral. Para ello, el Ejecutivo ha previsto contratar a 3.000 orientadores. Pero la sola contratación de orientadores no servirá para acabar con el desempleo juvenil. Otro de los objetivos es mejorar la gestión del sistema de Garantía Juvenil. Este programa se inició en 2014 con financiación de la Unión Europea y se basa en una atención personalizada que actualmente la mayoría de jóvenes inscritos no está recibiendo.