Se pueden tener muchos años de experiencia laboral y poca pericia a la hora de descifrar un contrato. Quizá porque se haya trabajado siempre bajo el mismo contrato o porque, simplemente, no se le haya prestado mucha atención nunca a este documento. Si ahora te surgen dudas, te contamos qué debe aparecer en tu contrato de trabajo y algunas de las cláusulas adicionales más comunes.

En un contrato de trabajo lo que se establece son las disposiciones que ha de cumplir tanto del empleado como del empleador. Para el primero se señalará la forma en la que debe llevar a cabo su trabajo y cuál será su cometido en la empresa. En cuanto al segundo, se fijará el salario que se compromete a cubrir y las condiciones en las que lo hace. Por lo general, cada una de las disposiciones o cláusulas se numeran para facilitar la lectura. Veámoslo con mayor detalle.

Las cláusulas principales que todo contrato de trabajo debe llevar

Hay una serie de cláusulas principales que deben figurar en el contrato. Con respecto a ellas, estos son los detalles que has de tener en cuenta a la hora de firmar el contrato:

  • Que el empleado y el empleador estén bien identificados. Repasa y comprueba que todos los datos sean correctos. Por ejemplo, que no hayas cambiado de domicilio, de teléfono o de nivel formativo. En cuanto al empleador, deben aparecer los datos de la empresa, tanto de su domicilio fiscal como el del lugar de trabajo, así como los de su representante físico.
  • Que aparezca la fecha de inicio del contrato. Es importante revisarla bien y que coincida con el tiempo en que se empezó a trabajar, pues desde ese día es desde el que se cuenta a la hora de cotizar. Además, se hará referencia a la duración del periodo de prueba.
  • Que se refleje el plazo del contrato. Es decir, qué tipo de contrato se está firmando, si indefinido, temporal, para la formación y el aprendizaje o en prácticas. Es importante conocerlos para saber qué derechos y obligaciones tiene cada modalidad. Si es temporal, se indicará el motivo o la fecha de fin de contrato.
  • Que se concrete la labor del empleado. Debe estar especificado el grupo profesional al que pertenece el puesto y/o la categoría. Esto te dará la idea de si tu salario está acorde a las tablas salariales del convenio colectivo al que pertenezcas. En alguna parte del contrato, debe indicarse también el convenio colectivo al que se pertenece.
  • Que se fije la cuantía de la remuneración o sueldo. Comprueba si es lo que habéis acordado en la negociación del sueldo. Puede aparecer la cantidad anual o mensual. En este último caso, se indicará si las pagas están prorrateadas. A veces, se remite a lo estipulado por convenio colectivo. También se especificará la periodicidad del pago.
  • Que se determine el lugar donde se llevará a cabo el trabajo. Es importante especificar el centro de trabajo para saber a qué sede se pertenece, si se hace algún traslado o si se ha reflejado en contrato que la jornada se completa en el domicilio del empleado, por ejemplo.
  • Que se indique la jornada de trabajo. Se especifica si la jornada es parcial o a tiempo completo. En caso de que sea parcial, se fijan la cantidad de horas semanales y el porcentaje que supone de la completa. También se reflejan los días de la semana. Además, puede venir indicado si el trabajo es por turnos.
  • Que se establezca el periodo de vacaciones. Se indicarán los días de que se dispone de descanso remunerado. Puede ceñirse a lo establecido en el convenio colectivo, en el Estatuto de los Trabajadores o bien mejorar estas disposiciones.
  • Que aparezca la firma del contrato. Debe firmarse tanto por parte del empleado como por el representante legal de la empresa y que sea presentado en la Oficina del SEPE correspondiente. Es a este organismo al que debes dirigirte si pierdes tu copia del contrato, pues ellos lo tienen registrado.

Firma de contrato

Cláusulas adicionales y restrictivas

Hay muchos tipos de cláusulas adicionales y restrictivas: de no concurrencia, de plena dedicación, de permanencia, de horas extraordinarias, de polivalencia funcional, de retribución variable en función de objetivos, de rescisión de contrato, de confidencialidad o el preaviso del cese voluntario, entre otros. Comentamos tres de las más populares:

  • Cláusula de rescisión de contrato. Los casos más conocidos de esta cláusula se encuentran en el mundo del fútbol. Si el empleado decide abandonar su puesto, tiene que hacer frente al pago de una cuantía económica que compense, en el ejemplo propuesto, al club deportivo que pretende abandonar. Esta cantidad es la que determina en muchas ocasiones el “caché” del empleado.
  • Cláusula de confidencialidad. Esta disposición se incluye en tantas ocasiones que casi constituye pertenece al grupo de cláusulas principales; sin embargo, no es obligatorio que aparezca en el contrato. El trabajador se compromete al secreto y sigilo profesional sobre cualquier información confidencial a la que acceda gracias a la prestación de sus servicios.
  • Cláusula de plena dedicación. Si un empleado firma un contrato con esta condición, no podría trabajar para varias empresas. La aceptación de esta cláusula suele tener una compensación económica que se debe especificar expresamente en el contrato.

Por último, cuidado con las cláusulas abusivas. Algunas de las anteriormente mencionadas pueden llegar a serlo. Otros ejemplos pueden ser las que se indican en los motivos de despido. El trabajador está amparado por el Estatuto de Trabajadores que dice que la causa de despido no puede ser “que constituya un abuso de derecho manifiesto por parte del empresario”. También son frecuentes las que se refieren a condiciones improcedentes con respecto a vacaciones, jornada laboral o retribuciones.
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