La jubilación anticipada nos retira del mercado laboral antes de que toque. A partir de la reforma de las pensiones que se aprobó en el 2011, cada año cambia la edad de jubilación. Actualmente está en 65 años y 3 meses según las cotizaciones. La edad de jubilación se eleva de forma progresiva hasta alcanzar los 67 años en el 2027. Por lo tanto, también lo hace la jubilación anticipada.

De forma voluntaria o verse obligado a la jubilación

Las causas para salir antes de tiempo del mercado laboral definitivamente pueden ser tanto elegidas por el propio trabajador, es decir voluntarias, como provocadas por circunstancias ajenas al trabajador, que entonces son forzosas. La mayoría de nosotros elegiremos jubilarnos de forma voluntaria antes de cumplir la edad oficial, si la pensión que nos va a quedar no difiere mucho aunque trabajemos hasta la edad legal. Esto solo podremos hacerlo dos años antes de la fecha oficial de jubilación. Los motivos que pueden empujarnos a la jubilación prematura pueden ser por muerte o la propia jubilación del empresario, cierre de la empresa o por encontrarnos en una situación de desempleo provocado por un ERE o un despido individual por causas objetivas. Si nos encontramos en esta situación, podemos ver finalizada nuestra vida laboral a partir de los 61 años.

Un antes y un después del convenio especial con la seguridad social

En agosto de 2014 se produjo un cambio de criterio en cuanto al acceso a la jubilación anticipada que provocó que el Gobierno tuviera que rectificar urgentemente la medida adoptada.

Los mayores de 55 años y que habían acabado con la prestación por desempleo pasaban a cobrar el subsidio. Debido a que las posibilidades de encontrar un empleo disminuyen a esa edad, el Ejecutivo acordó en marzo de 2013 una serie de criterios para jubilarse de forma anticipada en estos casos. Aquellos trabajadores que hubiesen sido despedidos antes del 1 de abril de 2013 podrían jubilarse a los 61 años aunque hubieran suscrito un convenio especial con la seguridad social. En virtud de este convenio, las personas que estuvieran desempleadas podrían pagarse la cotización de su bolsillo para que la pensión no se viese perjudicada por la baja cotización que genera el subsidio. Pero esto cambió en junio del año 2014 y aquellas personas que habían sido despedidas de forma individual y además suscribieron este acuerdo especial con la seguridad social no podrán jubilarse de forma automática a los 61 años, sino que tendrían que hacerlo a la edad de 63 años. Esta medida afectó a unos 35.000 trabajadores que quizá no hubieran firmado este acuerdo con la seguridad social para poder jubilarse antes si hubieran sabido que se verían obligados a pagar sus cotizaciones dos años más.

Cómo combinar vida activa y jubilación

Si queremos tomarnos con calma la vida llegados los 60, también podemos optar por la jubilación parcial. Esta modalidad se puede combinar con un contrato a tiempo parcial. Y la jornada de trabajo puede reducirse entre un 25% y un 50%. El periodo mínimo de cotización para poder elegir esta alternativa es de 15 años.

Algo muy distinto es la prejubilación. Esta situación es un acuerdo al que llegan trabajador y empresa. En este caso, la empresa paga una cantidad al trabajador, que suele rondar el 80% y el 100% del salario. Durante este tiempo el trabajador cotiza como desempleado a la seguridad social. La empresa paga las cotizaciones sociales por ese trabajador hasta el momento de su jubilación. No hay una edad mínima para prejubilarse.

La jubilación anticipada conlleva una reducción en el importe de la cuantía de la pensión contributiva en virtud de los coeficientes reductores. Estos coeficientes son porcentajes que penalizan con diferentes cantidades en el total de lo que se percibirá, según lo que le falte hasta la edad legal de jubilación y los años cotizados.

Pero quizá eres de los que se encuentra estupendamente y querría seguir trabajando una vez haya cumplido la edad. Puedes optar entonces por una jubilación flexible y combinarla con un contrato a tiempo parcial.