La creatividad es una habilidad cada vez más apreciada. Las máquinas lo tienen bastante difícil a la hora de imitarnos en esta área. Por eso es un valor en alza para desenvolverse en un futuro donde las tareas se automatizan a un ritmo vertiginoso. Y es esta habilidad la que hace posible la innovación. Todos nacemos con la capacidad de ser creativos, aunque siempre es posible aprender a aumentarla.

No hay más que fijarse en los procesos de selección que llevan a cabo compañías como Google, Apple o Microsoft. Están evaluando la inteligencia creativa porque saben es la que está en la base de la innovación. Hacer crecer un servicio o recurso y llevarlo más allá de la función para la que estaba diseñado es la clave del éxito de muchas iniciativas.

Por otro lado, se requiere sacar adelante cantidad de trabajo mecánico y, con el fin de abaratar los costes, los avances tecnológicos están automatizando multitud de tareas. Tantas que la destrucción del empleo está siendo una auténtica debacle. Sin embargo, cualquier actividad directamente relacionada con la creatividad y la innovación no podrá ser aniquilada tan fácilmente.

Medidas que fomentan la creatividad en tu trabajo

No vamos a decir que todo depende de ti. Es evidente que hay ambientes donde la creatividad se puede desarrollar y se concreta en innovación. Sin embargo, en otros sitios se ahogan las ideas nuevas que no perpetúan forma de hacer las cosas como siempre se han hecho. Esto quiere decir que si una empresa necesita innovar, tiene que dejar espacio para la creatividad de sus empleados y motivarlos, esas son medidas fundamentales.

creatividad en tu puesto

Una vez se sabe que tus ideas no van a ser tiradas por tierra solo por fobia a lo nuevo, es el momento de poner de tu parte:

  • Trabajar el entusiasmo: la motivación es una fuente de inspiración. Para ello es preciso detenerse a observar y rescatar de tu entorno lo que te parezca sorprendente. Déjate llevar por el entusiasmo de los descubrimientos que hagas. Es la clase de emoción que merece la pena conservar para poder mantener la llamita de lo que te apasiona y te da impulso.
  • Ser tenaz y tener confianza: no va a salirte a la primera. La creatividad hay que trabajarla para que se materialice en algo innovador. Además, no hay que desesperar, esa tenacidad unida al cultivo de una actitud creativa va a dar seguro sus frutos. Confía en tus ideas y trabaja en ellas, no las desestimes al primer contratiempo.
  • Tomar distancia: en ocasiones cambiar el punto de vista puede ayudarnos a tener una visión más integral y detectar dónde hace falta dirigir los esfuerzos creativos. ¿Para qué buscar solución a algo que funciona como la seda? Hay que analizar los puntos flacos y las huecos que quedan por cubrir, es allí donde se encuentra la oportunidad se ser creativo e innovar.
  • Trasladar ideas de otros campos: se dice que hay que practicar el pensamiento lateral, no solo el vertical que nos aportan los razonamientos lógicos. Adaptar ideas de otros sectores o profesiones, o llegar a copiarse incluso introduciendo variaciones son actitudes que, sin llegar al plagio, pueden resultar muy creativas, innovadores y eficaces.
  • Experimentar: no hay que quedarse en lo obvio ni en la primera idea. Se trata de ir más allá, sin excesivo miedo al fracaso. De los errores se aprende y es importante explorar nuevas vías para poner en práctica propuestas que en principio parecían imposibles pero que, una vez experimentadas y depuradas, se convierten en una solución de éxito.
  • Colaborar: la creatividad que surge de un grupo puede llegar a generar un potencial increíble. En lugar de defender una postura en contraposición al resto, hay que probar a integrarla, lo más seguro es que funcione mucho mejor.