El contrato fijo discontinuo es un contrato indefinido corriente que se realiza cuando se va a trabajar solo una temporada al año, pero siempre en la misma empresa. Sirve, por ejemplo, para profesiones muy ligadas a las estaciones, como algunas actividades agrarias. Si quieres encontrar un puesto de este tipo que tenga la seguridad que te proporciona un contrato así, puedes señalarlo como filtro en tus búsquedas de ofertas de empleo.

Otros ejemplos de profesiones que se pueden regular por este tipo de contrato son el personal que colabora en la extinción de incendios forestales, que dependen de la estación y de la climatología. O bien las tareas relacionadas con periodos anuales donde se requiere mayor gestión, como la campaña de la renta o la recogida de datos para la elaboración de informes anuales, por ejemplo.

¿Qué diferencia a los fijos discontinuos de los fijos periódicos?

Como hemos dicho al principio, el tipo de contrato es indefinido, con todas las características asociadas a esta modalidad. Los contratos indefinidos pueden celebrarse por jornada completa, parcial o bien para prestar servicios fijos discontinuos, que es el caso que nos ocupa.

Hay un punto clave que distingue los fijos discontinuos de los de jornada parcial. Los periodos de los primeros son cíclicos, pero no se sabe de antemano la fecha en la que se van a reincorporar. Cuando sí se conoce la fecha previamente, lo que se debe aplicar es el contrato indefinido a tiempo parcial. A los trabajadores con este tipo de contrato se los llama fijos periódicos.

Profesionales con contrato fijo discontinuo

¿Qué características tiene el contrato indefinido en la modalidad de fijo discontinuo?

Este es un único contrato indefinido con sucesivos llamamientos. Es decir, cuando finaliza el periodo de actividad, la ejecución del contrato se interrumpe. Pero no quiere decir que se acabe la relación contractual. Sin embargo, sí se puede solicitar la prestación por desempleo.

Esto es posible porque durante los periodos de inactividad se considera que la persona con este tipo de contrato se encuentra en situación de desempleo. Para formalizar este trámite, la empresa debe enviar al Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) un certificado de finalización de actividad. Ahora bien, si eres fijo discontinuo no podrás acceder al subsidio por desempleo para mayores de 52 años.

En el contrato de los fijos discontinuos debe aparecer la forma y el orden en el que se va a realizar el llamamiento para volver al puesto. Si no lo especifica, debe aparecer en el convenio colectivo por el que se rija la actividad. En caso de que el trabajador no acudiera al llamamiento, se consideraría un desistimiento voluntario, como si se fuera por su propio pie. Si es la empresa la que no realiza el llamamiento cuando corresponde, la persona contratada puede demandarla por despido improcedente y le ampararían todos los derechos de los contratos indefinidos.

Los temporales que deberían ser fijos

Un contrato de fijo discontinuo mejora las condiciones de uno temporal. Muchos de los contratos realizados por circunstancias de la producción son en realidad actividades cíclicas que deberían cubrirse con contratos indefinidos, o bien a tiempo parcial o bien como fijo discontinuo. Porque lo que define un trabajo temporal es que sea ocasional, imprevisible, esporádico o coyuntural. Una persona que siempre es contratada por la misma empresa en época de Navidades y rebajas no debería tener un contrato temporal.

Este es también el caso de una práctica muy criticada y especialmente vigilada desde 2018, los profesores interinos. Se les despide en el periodo de vacaciones y se les vuelve a contratar una vez ha comenzado el curso.