En estos momentos de crisis e incertidumbre es cuando los directivos se la juegan. Cuando las cosas van bien todo es más sencillo pero ante la complicada situación actual los dirigentes deben demostrar lo que valen y su capacidad para conducir la empresa hacia una zona tranquila mientras pasa la tempestad. La firma Improven, especialista en la gestión de empresas de tamaño medio que quieren mejorar sus resultados a nivel estratégico y operativo, ha realizado un estudio con el objetivo de definir qué cualidades deben tener los directivos para superar con éxito la crisis.

Después de analizar los métodos de trabajo de los directivos de 183 empresas, se puede concluir un «Decálogo de las actitudes del buen líder»:

1. Analiza la situación fríamente y acepta la nueva realidad.
2. Toma grandes decisiones con firmeza.
3. Focaliza tu tiempo y tu esfuerzo en los temas clave.
4. Transmite sensación de urgencia: velocidad incluso por encima de la precisión.
5. Obsesiónate por los resultados a corto plazo, su planificación y su seguimiento.
6. Transmite «realismo positivo» a tu equipo.
7. Compromete a tu equipo.
8. Vuelve a la austeridad  y el esfuerzo.
9. Sé sincero: dí siempre la verdad aunque resulte dura.
10. Nunca olvides la responsabilidad social corporativa.

Teniendo en cuenta los resultados del estudio y la experiencia de Improven, Eduardo Navarro, socio director de la compañía, señala que «el análisis es el mayor amigo para la correcta toma de decisiones y la intuición es su peor enemigo». Del mismo modo, la toma de grandes decisiones con firmeza se convierte en un aspecto clave, «tomar grandes decisiones es difícil pero son las que hay que tomar para conseguir avanzar con solidez hacia el futuro», indica Eduardo Navarro.

Otro aspecto muy importante es focalizar el tiempo y el esfuerzo en los temas clave. «Con un 20% de las líneas de acción resolveremos el 80% de los problemas por lo que debemos identificar claramente cuáles son y centrarnos en ellas», matiza el responsable del estudio.

En toda gestión de crisis, tampoco se puede olvidar un concepto clave: la velocidad en la toma de decisiones. Un estudio anterior de Improven demostraba que las empresas responden lentamente a la crisis, tardando de media 11 meses en detectarla y 17 meses desde que se inicia la crisis hasta que se empieza a ejecutar.

Los resultados a corto plazo y su seguimiento se convierten así en fundamentales para gestionar cualquier situación compleja. Las empresas que tengan escasez de liquidez -que son la mayoría en tiempos de crisis- deben obsesionarse con los resultados a corto plazo. El concepto de inversión debe desaparecer y hay que pensar en experimir los recursos. Todo lo que no genere resultados en un plazo máximo de seis meses, hay que abandonarlo.

«Aunque en la teoría es fácil enumerar las condiciones que debe reunir cualqueir directivo a la hora de afrontar la crisis, en la prática es habitual encontrar directivos con algunas de estas actitudes aunque es muy difícl encontrar líderes que encarnen la mayoría de ellas«, concluye Eduardo Navarro.