Me contaba una amiga el otro día que le habían llamado para hacer una entrevista de trabajo y que estaba muy nerviosa, no por la entrevista en sí, sino porque será durante una comida… He buscado algunos consejos para darle y que vaya un poco más tranquila. Espero que le sirvan y a vosotros también si os veis en la misma situación:

– En primer lugar y sé que es obvio, nunca se debe olvidar, aunque el ambiente sea más distendido que en una fría oficina, que se está en una entrevista de trabajo, y que eso implica que se están examinando todos tus gestos y expresiones. No hay que relajarse, piensa las cosas dos veces antes de decirlas.

Mucho cuidado con lo que pides. Lo más aconsejable es pedir platos que sean fáciles de comer y cuyo sabor ya te resulte conocido. Y mucho ojo con la bebida. Si el entrevistador se empeña en pedir ese excelente vino que no puedes dejar de probar, ya sabes, bebe con mucha moderación.

– Cuida mucho tu comportamiento hacia los camareros y demás personal del restaurante.

– Por último, no debes proponer pagar la cuenta, ya que ésta entra dentro de los gastos del entrevistador. Eso sí, muéstrate agradecida por la invitación.

¡Qué aproveche!