La semana pasada te contábamos que los profesores son lo que más valoran los universitarios, por delante incluso de los contenidos de su carrera, según el Barómetro de Empleabilidad y Empleo. Otro informe publicado recientemente desvela un dato paradójico: un tercio de ellos siente que los docentes no les han ayudado a descubrir sus habilidades y competencias durante los estudios superiores, algo esencial en la enseñanza. Hagamos zoom sobre este hecho.

El informe ha sido elaborado por Quiero Salvar el Mundo Haciendo Marketing, Two Much y Global Shapers Madrid con el apoyo de Abanca y la Fundación Universidad-Empresa. Un grupo de cinco jóvenes sociólogos y periodistas se subieron a una autocaravana y fueron preguntando a gente entre 21 y 30 años por su formación, su lugar de origen, su ocupación, su forma de convivir con el entorno (familia, pareja, amigos, profesores…). Las preguntas se resumían en una sola: ¿Qué quieres hacer con tu vida? Se llevaron a cabo 60 entrevistas y se encuestó a 2.000 jóvenes españoles con el fin de radiografiar la singularidad de la generación que más ninis ha traído a la sociedad.

Descubrir el talento oculto

Los jóvenes han sido críticos con su etapa educativa. Lo que se trasluce de este estudio es que expresan con claridad que hay que transformar el modelo educativo porque no les ha facilitado descubrir y activar sus talentos.

El caso de la formación profesional sería el menos grave. Casi la mitad de los encuestados con este nivel de estudios considera que lo que aprendieron de sus maestros les ayudó claramente a descubrir mejor su talento.

El chasco viene en la etapa universitaria. Casi un tercio de los titulados superiores de esta generación creen que los docentes no supieron sacar brillo a sus capacidades, algo esencial en la labor educativa. Ahora bien, son muchos más los que consideran que más bien sí han llevado a cabo esta labor (casi un 40%) o que claramente sí les han descubierto lo mejor de ellos mismos (el 31,4%). Y estos datos ya sí que se acercan más a los que expone el Barómetro de Empleabilidad y Empleo sobre satisfacción de los universitarios con sus estudios, donde el profesorado saca la mejor nota: 2,76 puntos sobre 4.

Que dejen huella

Una de las razones más poderosas por las que los alumnos se acuerdan de un buen profesor es porque deja en ellos una huella imborrable. A este sentimiento tan común es al que ha recurrido el informe para preguntar a los jóvenes por su formación en todas las etapas.

El porcentaje más alto de alumnos con la sensación de que sus profesores les han dejado huella se da, de nuevo, en la formación profesional. Casi un tercio piensa que la mayoría de docentes por los que ha pasado les han influido hasta ese punto y un 21,3% opina que, si no la mayoría, sí son bastantes los profesores que les han marcado.

En educación secundaria y bachillerato estos porcentajes se reducen, pero es de nuevo en la universidad donde baja más puntos. Solo un 10% piensa que la mayoría de sus profesores dejaron en ellos una huella positiva.

Con este panorama no es de extrañar que los alumnos se encuentren decepcionados con el sistema educativo. Ya hay muchos docentes interesados en cambiar esta situación y hacen continuos esfuerzos por mantenerse al día en las materias que imparten y en las metodologías que aplican en sus clases.