Juan Pedro Herrera, director de Recursos Humanos de Lilly España

El que hoy es presidente en España empezó en la farmacéutica como visitador médico y su director de Recursos Humanos fue contratado hace 35 años como mensajero. Juan Pedro Herrera (Madrid, 1956) puede presumir de encarnar esos valores que hacen de Lilly una compañía con tan buena reputación que en 2008 fue elegida «mejor empresa para trabajar en España», según la encuesta del Instituto Great Place to Work, que se basa en la opinión de los empleados de cada compañía. 

Para mantener tan satisfecha a la plantilla, Herrera admite la importancia de los servicios que ofrecen -formación, rutas de autobuses, gimnasio, plan de pensiones, ayuda para guarderías, jornada flexible…-, pero asegura que por sí solos no bastan. «Ni siquiera en producción se ficha. Aquí los relojes no existen desde hace muchísimos años. Y todo eso es muy positivo. Pero creo que engañaríamos a la gente si dijéramos que nos evalúan bien por el paquete de beneficios. Cuando vives en una casa grande no valoras los metros. Cuentas con ellos y punto».    

Esas ventajas formarían parte de la motivación higiénica de la que hablan los psicólogos. Exacto. Los elementos de motivación higiénica tienen un valor inmediato, pero no a medio y largo plazo. Mientras que son imprescindibles otros valores  y prácticas como el respeto, contar de verdad con las personas, el rechazo a todo tipo de discriminación, la comunicación… Por ejemplo, cualquier empleado puede hablar con el presidente cuando quiera y, prácticamente, el 100% de nuestros gerentes, directivos o supervisores sale de la compañía; todo el comité de dirección viene de abajo, de las bases.

Ahora que tanto se pide un cambio en el modelo de producción, ¿invertir en I+D es un blindaje contra la crisis? Nuestro buque insignia es la investigación, y lo importante es saber cuáles son las necesidades que va a tener la sociedad dentro de 10 o 15 años, porque el desarrollo de un producto farmacéutico tarda bastante. Y eso es duro, muchas veces después de ocho o diez años resulta que el producto no vale o no funciona en humanos y tienes que tirar por la alcantarilla una cantidad enorme de millones de dólares. Pero, a pesar de todo, siempre merece la pena este tipo de trabajo. En el último siglo, cuando ha «explotado» la industria farmacéutica, la esperanza de vida se ha multiplicado por dos.

¿Prevén aumentar la plantilla en 2009 o entonan aquello de «Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy»? Si nos quedamos como estamos, pego un salto enorme [Risas]. El número de la plantilla se mantiene estable, pero es verdad que las áreas de investigación van creciendo en detrimento de las de soporte, porque cada vez se externalizan más servicios.

¿Cuáles son los perfiles más comunes en la compañía? Son tres. Por un lado, en el área comercial pedimos licenciados a los que les gusten las relaciones personales y, sobre todo, tengan un enorme interés por la ciencia y la salud. En el área de investigación, si es básica, solicitamos doctores en química orgánica, a ser posible con un posdoctorado en el extranjero; en la parte de investigación clínica, el papel del médico especialista es determinante. Y, por último, en producción, para puestos medios, pedimos Formación Profesional en Electrónica, Electricidad, Maquinaria… Además de técnicos farmacéuticos, lógicamente. Para cualquiera de estos puestos el nivel de inglés es muy importante.

En cifras

Número de empleados: 1.300, la mayoría se concentra en la planta de Alcobendas (Madrid).

Edad media de la plantilla: 38,7 años.

Nivel de formación: El 72% tiene formación superior; el 23% ha estudiado FP, y el 5% tiene el título de Bachiller.

Distribución de los empleados por áreas funcionales: Comercial (35%), Producción (34%), Investigación (21%), Soporte (6%), Planificación estratégica (4%), Fundación / Relaciones Institucionales (1%).

Porcentaje de ventas dedicado a I+D: 10,2%.

Facturación: 2.120 millones de euros en 2008 y 1.187 en 2007.

Datos internacionales: Lilly tiene 40.000 empleados en todo el mundo y cuenta con plantas de producción en 13 países. Dedica el 18,7% de sus ventas a proyectos de investigación y desarrollo. España es uno de los tres países donde Lilly cuenta con un centro de investigación en química médica.