Santiago TarinSantiago Tarín Puig, Presidente Ejecutivo de Master Consulting

Hace tiempo que las turbulencias económicas conviven con nosotros y es algo que algunos tenían olvidado, mientras que otros, los más jóvenes, ni siquiera habían conocido. Optimista y positivo por naturaleza siempre he creído que, con dedicación, esfuerzo y algo de suerte, se pueden superar todos los contratiempos. Además, un periodo de ajuste, si la situación no es catastrófica, también puede servir para higienizar la economía, limpiarla de advenedizos, mediocres, aprovechados y vagos.

Es bueno que los jóvenes conozcan que no siempre las cosas van de cara, que no siempre hay trabajo y que no siempre las ofertas laborales superan a las profesionales. Era insostenible que, titulados, principalmente técnicos, con escasa experiencia recibieran semanalmente ofertas para cambiar de empleo. Esta situación ha provocado un estilo de vida por encima de nuestras posibilidades, hasta el punto de que algunos no han sido conscientes de que todo tiene un final.

Los empresarios tenemos un papel muy importante que jugar en esta tormenta: podemos combatir la crisis afinando los gastos de nuestras empresas, trabajando duro e internacionalizando más nuestras actividades. Con mayor esfuerzo y visión global, superaremos los contratiempos. En España estamos sufriendo la recesión con mayor virulencia porque hemos llegado a ella a una velocidad superior a la de otros países, hemos crecido por encima de la media durante lustros; por ello el impacto es mayor.

Estamos conociendo la primera crisis global pero creo que precisamente la globalización (excluyo la financiera porque se ha demostrado falta de control) ayudará a que llegue antes la recuperación. La profunda interconexión económica actual aporta reducción de las pendientes en las curvas de crecimiento y decrecimiento de la economía. Salvo problemas geopolíticos, la globalización, así como la información disponible y fácilmente compartida, hacen que las fluctuaciones sean menos extremas y, por tanto, que las expansiones y las crisis sean más moderadas.

Es el momento de invertir con nuevas herramientas de marketing, de comprar, de modernizarse, de actualizar nuestras tecnologías, optimizar nuestros recursos, de abrir nuevos mercados, de crecer en alianzas internacionales, de formar, de educar (hacer que el respeto a las personas y a las cosas sea un bien común). No es el momento de compadecernos, ya hemos superado otras crisis (1981, 1993) y esta también la superaremos y lo lograremos, como siempre, con creatividad y tesón y, a buen seguro, saldremos reforzados por la experiencia vivida.