Natalia Millán, actriz.

La televisión («El súper», «Un paso adelante», «El internado») ha concedido popularidad a esta actriz madrileña y, como protagonista de los musicales «Chicago» y «Cabaret», no sólo ha triunfado en el difícil género del teatro musical, sino que ha vuelto a los escenarios, porque fue el gusanillo teatral el que la llevó a desobedecer a su padre y convertirse en actriz. Desde el 12 se enfrenta en el Teatro Reina Victoria de Madrid a otro gran reto: tomar el relevo de Lola Herrera en la obra basada en el libro de Delibes «Cinco horas con Mario».

¿Recuerda cuál fue el primer dinero que ganó y qué hizo con él?
Lo tengo difuso, porque debía ser muy jovencita, con unos doce años o algo así: unas Navidades, en la oficina de algún amigo de mi padre, una amiga y yo metimos unas invitaciones en un sobre. Con ese dinero me compré unos zapatos.

Pero el primer trabajo que yo hice fue en el ballet del programa de televisión «300 millones», en un especial coreografiado dedicado a las canciones de Nat King Cole. Tuve la suerte que había unos bailarines de una gran categoría, incluso algunos que habían salido del Ballet Nacional. Conocí gente con la que posteriormente coincidí durante muchos años.

¿Trabajó para pagarse los estudios de interpretación y danza?
Empecé a trabajar por eso, para pagarme los estudios artísticos, porque mi padre se negaba. Durante un año, conseguí engañarle, diciéndole que me diera dinero para una academia de inglés, porque yo había estudiado en un colegio francés. Pero luego me pilló y ya nunca más. Así que empecé a trabajar muy pronto para pagarme las clases.

¿Siempre relacionado con televisión?
No, con teatro, fundamentalmente. La televisión fue algo que vino de forma espontánea, porque lo que yo quería hacer era teatro y, durante muchos años, sólo hice teatro. Hasta el 96, no había hecho televisión, sólo cuando surgía algo esporádicamente.

¿Cuál fue la primera vez que se subió a un escenario?
Con «My fair lady». No era ni mayor de edad. En el montaje de Juan José Alonso Millán, que protagonizaba Alberto Closas y Ángela Carrasco. Yo salía bailando y cantando y también hacia el coro de los criados.

¿Y cuál fue su primer papel protagonista?
En televisión, en la serie «El súper». Nunca me había interesado la televisión, pero empecé en ella porque había formado una familia, y me di cuenta de la necesidad de dar prioridad a lo material frente a lo romántico. Hasta entonces me había movido, más que el deseo de ganar dinero, cumplir con un sueño artístico o creativo, que para mi estaba en el marco del teatro y no delante de las cámaras. Es decir, que no empecé con mucha ilusión. Y, sin embargo, estoy muy satisfecha y orgullosa de esta etapa, porque aprendí muchas cosas, conocí mucha gente interesante y me di cuenta de que, aunque lo que más me sigue gustando es el teatro, también se puede aprender y disfrutar en otros medios, por lo que he llegado a la conclusión de que lo ideal es combinar.

¿Cómo definiría su etapa profesional actual?
Ahora mismo, de mucha identidad, por el personaje de la obra «Cinco horas con Mario» me demanda un gran intensidad, concentración y entrega.

¿Qué tal lleva la movilidad geográfica de su profesión?
Desde que tengo familia, intento evitar las giras al máximo, porque es muy complicado ausentarse de casa cuando tienes hijos, perros, gatos… Hay veces que he tenido que renunciar a trabajos por ello.

¿Alguna otra desventaja?
La inestabilidad que, desgraciadamente, ya no se circunscribe sólo a lo artístico. Para un actor, es una forma de vida desde el principio, pero nadie escoge ser actor para tener estabilidad, y lo asumes. Otra es tener que estar siempre probando que vales. Aunque esto te obliga también a estar siempre muy vivo, a no acomodarte, porque nunca tienes nada seguro. Es un estímulo y hace que los actores no se hagan viejos; se hacen mayores, pero siguen siendo jóvenes. La relación entre actores de diferentes edades es, por ello, igualitaria, no jerarquizada, dentro del respeto hacia los veteranos.

Como dice, para un actor cada nuevo papel es un primer empleo, y cada prueba, una entrevista de trabajo, ¿qué consejo útil le puede dar a quien empieza?
No sé si es el más útil, pero creo que lo importante es la honestidad. No sé si a veces hay que vender la moto para conseguir un trabajo pero, personalmente, intento ser honesta, y si uno no está preparado para algo, es mejor esperar a que llegue el momento de hacerlo. Creo que no hay que tener prisa.