Tener hijos afecta mucho más a las ganancias de las mujeres que a las de los hombres. De hecho, algunos estudios señalan esta etapa como la principal causa de que la brecha de género salarial sea tan pronunciada. Solo durante el primer año de nacimiento, sus ingresos disminuirán un 11% y la gran mayoría ya nunca recuperarán los niveles previos a la maternidad.

Un informe reciente publicado por el Banco de España evidencia este hecho. Se trata de The Child Penalty in Spain, que se basa en el análisis de datos recogidos de la Muestra Continua de Vidas Laborales de la Seguridad Social de hasta 550.000 trabajadores, mujeres y hombres, desde 1990 hasta 2018.

El salario de las mujeres disminuye un 11% el primer año y nunca se recuperará

La brecha salarial entre las ganancias de una mujer a lo largo de su vida y las de un hombre es un hecho incontestable. Los estudios se centran en varias causas para dar explicación a esta desviación social. Se mencionan tres principales: las opciones de carrera, la discriminación empresarial por género y mantener el papel responsable en la crianza de hijas e hijos. El informe del Banco de España se basa en un estudio publicado por Kleven, Landais y Søgaard en 2019, en el que se concluye que es esta última razón la que más repercute negativamente en los ingresos de las mujeres.

El resultado que se muestra en el informe es que las ganancias de las madres caen un 11% en el primer año del nacimiento, mientras que el de los hombres llega incluso a aumentar un 0,15%. Y no hay punto de retorno. Pasados 10 años, estiman que las ganancias terminarán sufriendo una penalización de hasta el 28%.

Un porcentaje similar de brecha salarial a lo largo de los años sufren países como Suecia y Dinamarca. Y, sorprendentemente, se puede considerar que esta brecha es inferior en España que en otros países como Reino Unido, Estados Unidos, Alemania y Austria, según el mencionado informe.

Causas de la brecha de género salarial

Qué hace que la brecha de género salarial sea más profunda

En el hecho de que la maternidad afecta más que la paternidad a las ganancias están entremezclados varios aspectos. Por una lado, está asumido que son ellas las que deben implicarse en mayor medida en la crianza. Por otro, la conciliación está lejos de llegar a los niveles necesarios para criar a la infancia con el cuidado que una sociedad estable requiere.

En la sociedad en la que vivimos, cada persona en edad activa se ve obligada a mantenerse con un sustento y la actividad de cuidados no está remunerada. Si no hay un reparto equitativo de los cuidados parentales, la carga extra de esa actividad no remunerada la termina asumiendo uno de los dos miembros. En la gran mayoría de casos, tal como muestran las cifras, esta sobrecarga recae sobre las mujeres.

Estas son las consecuencias de la desigualdad en el reparto de la tarea de cuidados:

Reducción de la jornada laboral

Las mujeres son las que más reducen el número de horas que trabajan después de ser madres. El primer año habrán reducido el número de días en un 9,8% y, cuando hayan pasado 10 años, esa reducción se traducirá en un 23% menos de días trabajados que un hombre.

Trabajo a tiempo parcial

Las posibilidades de tener un contrato a tiempo parcial aumentan en un 30% después de haber sido madre, mientras que en los hombres disminuye un 8% en el primer año de ser papás. Y esto sucede en muchos casos de manera involuntaria, porque no se les ofrece otro tipo de contrato.

Contrato temporal en lugar de fijo

Según los datos que se recogen en el informe, las mujeres tienen un 32% de probabilidades más de que se les haga un contrato temporal que antes de ser madres. Sin embargo, esta probabilidad en los hombres, no solo no aumenta después de ser padres, sino que llega a disminuir hasta el 5%.