Las metodologías ágiles son la nueva forma de estructurar los flujos de trabajo. Su dinamismo proporciona grandes ventajas a las empresas frente a la clásica organización jerárquica donde cada paso tiene que supervisarse. Si te consideras perfeccionista, ten cautela a la hora de enorgullecerte de tu don. Quizá no sea una cualidad que las empresas vean tan deseable. ¿Quieres saber cómo orientar esta tendencia?

En realidad, el perfeccionismo es desde siempre una cualidad controvertida. Si hay cierta urgencia, la paciencia que requieren algunos tipos de prefeccionismos puede llegar a exasperar a los mandos que tienen que supervisar el desempeño y los plazos. Te contamos cómo puedes hacer que sea visto como un auténtica ventaja.

Cómo equilibrar una tendencia demasiado perfeccionista

En el colegio se premia mucho el perfeccionismo: tener buena letra, colorear sin rebasar bordes, realizar cuentas y problemas con minuciosidad… Todo ello se califica con buenas notas. Y en casa, si tenías cuidado con tus cosas, las dejabas muy bien colocadas y te hacías bien la cama, ganabas muchos puntos ante quien te cuidaba. La cuestión es que el mundo adulto es muy distinto y más el de hoy en día. Cada vez se requiere más inmediatez y eso mata muchas actitudes detallistas. En cuanto crece, la persona perfeccionista recibe menos congratulaciones y a menudo se la anima a que agilice su desempeño (siempre dependiendo de su actividad, claro está).

Quizá no estás muy de acuerdo con estas prisas si perteneces al grupo de las personas minuciosas. Sin embargo, no se trata de juzgar si es una actitud buena o mala en sí misma. La cuestión es si resulta una conducta adaptativa o, mejor dicho, cómo hacer que esta conducta sea adaptativa con respecto a los tiempos en los que estamos.

Un acabado perfecto es algo deseable, pero hay que ver hasta qué punto es eficiente. Es decir, solo será eficiente si se alcanza la meta que se ha fijado y, al mismo tiempo, se invierten los menores recursos posibles. Teniendo en cuenta que el tiempo es un recurso muy valorado, la persona perfeccionista ha de estar especialmente pendiente de respetar los plazos fijados. Esta actitud junto a su amor por las cosas bien hechas hará que destaque en su desempeño.

Cualidades que combinan con el perfeccionismo

Cualidades que combinan muy bien con el perfeccionismo

Otra forma de equilibrar la balanza del perfeccionismo y hacer que esta cualidad brille indiscutiblemente es combinarla con habilidades relacionadas con aprovechar al máximo el tiempo. Te mencionamos tres de las más demandadas actualmente para que puedas buscar la forma de potenciarlas en tu perfil:

  • Se trata de conseguir los objetivos en menos tiempo gracias a poner en práctica una estrategia más efectiva. Para ello conviene trabajar la flexibilidad y la adaptación de las ideas a las circunstancias que se van dando y el feedback que se va recibiendo.
  • Orientación a resultados. Para poder poner en marcha esta habilidad se requiere entrenar la visión de conjunto. Fijarte demasiado en los detalles puede hacer que pierdas la perspectiva del resultado que se ha considerado deseable.
  • Planificación. El perfeccionismo no tiene por qué estar reñido con el cumplimiento de plazos. Solo hay que ser más consciente del tiempo, distribuirlo de manera estratégica y saber parar cuando legue el momento y se haya conseguido un nivel aceptable de acabado.