La tasa de desempleo de un país depende de muchos y variados factores, por ejemplo la legislación laboral vigente sobre contratación y despido, la capacitación de la mano de obra, los flujos migratorios, la estructura productiva, la movilidad geográfica de los trabajadores, etc. Y según el Euroíndice Laboral elaborado por el IESE y Adecco, hay que añadir otro factor determinante, el Salario Mínino.

De los 27 países que conforman la UE, 7 no cuentan con una legislación sobre salario mínimo. Aunque está claro que la intención de esta medida es garantizar un ingreso coherente con un nivel de vida digno, el desarrollo de la legislación sobre salario mínimo es compleja y acarrea riesgos.

El salario mínimo más elevado a nivel europeo es el de Luxemburgo, con 1.642 euros mensuales, mientras que el más bajo es el búlgaro con 123 euros mensuales, es decir, el mayor es 13,4 veces más alto que el menor. En España, incluyendo la parte proporcional de las dos pagas extraordinarias, el salario mínimo mensual es de 728 euros. Teniendo en cuenta que el valor promedio del salario mínimo en la UE es de 678 euros, el español supera en un 7,5% la media europea.

Pero independientemente de la cantidad en euros, lo que realmente importa es el poder de compra del salario, es decir, qué cantidad de cosas se pueden comprar con ese sueldo en un país. Para poder comparar el poder de compra del salario mínimo de cada país de una forma homogénea, es decir, eliminando las distorsiones provocadas por las fluctuaciones del tipo de cambio (países que no tienen el euro) y los diferentes niveles de precio de cada país, se utilizan las «unidades de poder adquisitivo». Se trata de euros teóricos con la misma capacidad de compra en todos los países.

Al convertir los salarios mínimos de todos los países a esta unidad monetaria teórica común, se observa que la brecha entre el mayor y el menor salario mínimo no es tan amplia como en el caso anterior. Si, cuando tomábamos los datos en euros, encontramos que el salario mínimo luxemburgués era 13,4 veces superior al búlgaro, cuando consideramos las unidades de poder adquisitivo advertimos que aquel supera a éste último en 5,9 veces. En otros términos, si bien la cantidad de euros del salario mínimo de Luxemburgo es 13,4 veces más grande que la de Bulgaria, sólo permite comprar 5,9 veces más cosas debido fundamentalmente a que el nivel de precios en el Gran Ducado es sensiblemente superior.

Desde el punto de vista de su poder adquisitivo, la mejora del salario mínimo español respecto del promedio de la UE no es tan clara como cuando se comparan sus valores nominales (es decir, el número de euros). Desde 2006 hasta la actualidad, el poder de compra del salario mínimo de nuestro país es algo más de un 5% mayor que el promedio comunitario, lo que iguala la situación relativa que tenía en 2002. Esto se explica porque aunque en España el salario mínimo creció más que el promedio de la UE, la inflación en nuestro país también fue mayor. De ese modo, la relación entre el poder de compra del salario mínimo de España y la media comunitaria permaneció casi sin cambios.

Influencia del salario mínimo en el mercado de trabajo

Tomando los 27 países de la UE, con los datos medios de 2008, puede verse que el promedio simple de la tasa de desempleo de los países que no tienen salario mínimo es de un 5,4%. La misma media para los 20 países comunitarios que sí lo tienen es de un 6,4%. Lo que viene a corroborar que la fijación de un salario mínimo, en la práctica, induce a un crecimiento en la tasa de paro.

Otra forma de analizar si el salario mínimo tiende a incrementar la tasa de paro de un país es comparar la proporción de parados con la relación entre el salario mínimo y el salario promedio. En efecto, cuanto más alta sea esa relación (es decir, cuanto más elevado sea el salario mínimo en comparación con la remuneración media), mayor será la probabilidad de que el nivel del salario mínimo supere la productividad de algunos empleos. Y por tanto, mayor será la dificultad que encontrará un empleador para contratar asalariados (de baja cualificación) de modo rentable.

En el caso de España, si aplicamos la relación promedio, puede estimarse que si en 2008 el salario mínimo hubiese sido 447 euros en lugar de 728 euros, la tasa de desempleo podría haber sido de un 10,3%, es decir, 1 punto porcentual inferior a la real, lo que conlleva 228.000 ocupados más.

Si bien la evidencia parece respaldar la hipótesis de que el establecimiento de un salario mínimo, dadas las dificultades apuntadas para determinar su nivel, tiende a incrementar la proporción de desocupados, es evidente que no se trata del único determinante de la tasa de desempleo. Por ejemplo, España, Bélgica y Eslovenia tuvieron el año pasado similares relaciones entre salario mínimo y remuneración media, pero al mismo tiempo muy diferentes tasas de desocupación, que promediaron, respectivamente, un 11,3%, un 7% y un 4,4%.