Las cosas suceden, de una manera u otra. Y el camino se hace paso a paso, palmo a palmo, piedra con piedra. Cuando trabajamos en las redes sociales tenemos que tener muy presentes el presente. Porque el pasado es algo que casi nadie consulta (en las redes), y el futuro, es aún más incierto en ellas que en la vida real.

Lo que realmente importa es lo que hagamos hoy con ellas. El objetivo que tengas. Que sea claro y certero. Que tenga una continuidad. Pero sobre todo que pretenda la consecución de algo, más allá de un mero puesto de trabajo.

Me da por pensar muchas veces, que la gente usa esto de las redes sociales para buscar trabajo, porque piensa que en ellas va a encontrar de una forma fácil y sencilla lo que de un modo complejo y tedioso ya hace en la vida real. Nada más lejos de la realidad. Y no hay mentira más grande.

Las redes sociales son un vehículo más. Aunque son un medio muy poderoso. Sobre todo por la particularidad de permitir la interactuación de los usuarios, de forma dinámica, proactiva y directa. Pero para poder llamar la atención de alguien. Para que un usuario se fije en otro usuario, tiene que hacer algo que realmente le atraiga. Tiene que tener algo que le dote de valor, y que le aporte ese qué-sé-yo que yo-qué-sé.

Lo que tenemos que tener claro es que estamos en las redes sociales para crearnos una reputación. Y queramos o no, con nuestras intervenciones diarias (las que hagamos, y las que no) nos estamos cimentando esa reputación paso a paso. De ahí la frase introductoria de este artículo.

La sindicación de contenidos nos puede ayudar a generar, pero sobre todo, a publicar, contenido interesante y acorde con nuestros propósitos. Pero no será del todo suficiente si nos limitamos a tener eso y nada más. Es preciso ser, también, un generador de contenidos válido. Y me refiero a cosas más allá de los comentarios o de las respuestas que podamos tener entre nuestros seguidores o con otros usuarios de Twitter, de Facebook o de cualquier otra red social. Y me refiero a un mero ‘gracias y tatatá’, y poco más.

De las redes sociales, hemos de tener en cuenta que los usuarios buscan a otros usuarios que cuenten cosas interesantes. Pero también a quienes rebatan, complementen, apoyen, sustenten y divulguen cosas interesantes. En un universo lleno de pequeñas perlas, es necesario hacerse un collar con las más hermosas. Y cada uno tiene su propia concepción de la belleza de una joya, y escoge aquellas perlas que creen se adecuan mejor a su idiosincrasia particular.

Las redes sociales hilvanan pequeños universos multicolores, multidisciplinares y multiculturales. Se teje una madeja que a poco se enreda cada vez más. Las opiniones y las informaciones se difunden casi de igual forma, y con la apariencia de certidumbre. Y cuando buscamos empleo y queremos destacar para conseguirlo, es complicado discernir lo cierto de lo posible.

Por eso la reputación se crea y se construye también con los comentarios que podamos realizar de otros comentarios que se hayan hecho antes. Aunque sean de días atrás. Y más, si cabe, si cuando retuiteas o tuiteas alguno, modificando parte, porque entiendes que como tú lo hayas dejado será más claro y conciso para quien te lea.

Algunos, llaman a esto (o dicen que se llama) MT: Modified Twit, Twit Modificado. Paparruchas. En ninguna cadena de búsqueda aparece dicho término. Y la modificación de un twit existe desde que Twitter es Twitter. Incluso el valor de un RT es mayor cuanto más se modifique, para aumentar su concreción.

La importancia no reside en el hecho de llamarse Ernesto, sino en ser proveedores de opinión, y creadores de opinión, aunque sea de hechos ya consumados. Pero no se trata de opinar por el mero capricho de hacerlo. Hay que buscar un objetivo constructivo para hacerlo. Sólo entonces, lo que digamos llevará esa carga positiva de reputación que nos hará ser más visibles (más retuiteados), y conseguiremos, no sólo aumentar poco a poco el volumen de seguidores, sino también redirigirlos hacia donde nos interese. Se llame eso Página de fan de Facebook, Blog personal, página web corporativa o…

Incluso si se llamara Currículo colgado y accesible en Infoempleo, podría ser la luz al final de túnel para muchos interesados en conocer a quien está escribiendo de la manera que lo hace, y contando las cosas que dice, como las cuenta. Debéis de tener claro que muchas veces, un currículo no es lo que decimos que hemos hecho, sino lo que hacemos en el día a día. Y el mejor reflejo de ello son nuestras acciones y la forma en que afrontemos los retos cotidianos.

Si podemos ser capaces de ver con claridad lo que queremos conseguir (y no hablo de un empleo, olvidaros de eso), será más fácil obtener lo que pretendamos.

Tenemos que ser capaces de vislumbrar que somos lo que hacemos, no lo que nos diga un papel que podemos hacer, o que estamos capacitados para hacerlo. El límite a nuestra superación lo ponemos nosotros cada día. Cada vez que nos enfrentamos a nuestros miedos y que pensamos que no podemos afrontarlos, ponemos ladrillos que más tarde deberemos de derribar. Si somos positivos, y vemos una remota posibilidad de éxito. Y, aún más, si fuéramos capaces de invertir el tiempo que malgastaríamos en dedicárnoslo para labrarnos esa reputación on-line, más de uno, más de dos y más de tres de quienes me leéis, quizá tuviera más seguidores que yo.

Os reto.

Nos leemos la semana que viene y rematamos la faena.

@AntonioVChanal

Coach y Formador en Redes Sociales