Las cosas suceden, de una manera u otra. Apenas sí hemos tenido un par de días para pensarnos qué es lo que queremos hacer. Por el momento, sabemos… Tenemos la certeza y la certidumbre de que lo mejor para divulgar nuestro perfil profesional, es usar las redes sociales. Pero, ¿cuáles? Y sobre todo… ¿De qué manera tenemos que utilizarlas?

Lo primero que hago cuando imparto un curso de redes sociales es averiguar qué conocimientos tienen mis alumnos de la web 2.0. Digamos que la 2.0 es la evolución natural del concepto de web tradicional. El paso hacia adelante en el que el usuario pasa de ser mero espectador, a convertirse en un elemento activo, pero sobre todo, participativo.

Con el 2.0, Internet pasa de ser herramienta a ser instrumento. Las posibilidades de éxito aumentan. Primero porque el número de usuarios online es enorme. Y, segundo, porque las empresas ya han tenido tiempo suficiente como para darse cuenta de las oportunidades que ofrece este mass media, y piensan explotarlo al máximo.

Las redes sociales han evolucionado con el 2.0. Han permitido definir un modelo comunicativo más directo. Bidireccional. Con una información fluye entre el emisor y el receptor en los dos sentidos. Y por eso, con lo que nos encontramos es con una oportunidad de ver y de hacer las cosas de otra manera.

Hasta ahora, Internet, la web y un ordenador, nos servían únicamente para conectarnos, buscar información, y esperar a recibir una llamada, en el convencimiento de que nuestras acciones hubieran surtido el efecto deseado. Algo parecido a realizar una campaña de marketing viral por correo electrónico, del que esperamos que al menos alguna empresa se dignara a contestar o a llamarnos interesándose por nuestros servicios.

Una lotería. En definitiva.

La web 2.0 nos permite interactuar. Nos facilita la interacción. ¿Con quién? La verdad es que con quien nos interese. Las redes sociales nos permiten eso. Tienden puentes que hacen fácil darse a conocer no por lo que dices ser sino por lo que haces. Y ésta es la mejor manera de darse a conocer.

Así, es muy importante tener claro qué queremos hacer, a dónde queremos ir, y para qué queremos usar las redes sociales. Porque crearse un perfil de Twitter, de Facebook o un blog, realmente no tiene sustancia, ni ciencia alguna. Basta con seguir los pasos, cumplimentar una serie de requisitos y validar un correo electrónico. Cuenta activada. Pero, ¿luego qué? ¿Qué hago con mi cuenta de Twitter o con mi perfil de Facebook? ¿Para qué las uso? ¿Cómo consigo amigos y seguidores? ¿Es conveniente seguir a cualquiera? ¿Puedo escribir de lo que quiera? ¿Sobre lo que quiera? ¿Existe el librepensamiento? ¿La libertad de opinión? O si escribo de determinadas cosas se me puede llegar a tildar de algo y perder hegemonía y reputación. Y eso de la reputación, ¿qué es? ¿Cómo la consigo? ¿Dónde se compra y cuánto cuesta? ¿Qué tiempo debo de dedicarle diariamente a las redes sociales para obtener éxito? Y, si le dedico todo ese tiempo, ¿realmente voy a obtener ese éxito del que me hablas?

Demasiadas preguntas… Demasiadas respuestas… Y lo peor es que hay demasiada incertidumbre. De ellas, creo firmemente que te puedo responder a una, con convencimiento. Que las redes sociales sí pueden ser la fuente del éxito. Aunque va a ser un éxito asociado al modo en que cada uno se lo trabaje, y se lo adecue a su forma de ser.

Digamos que las redes sociales son nuestro espejo a lo que hacemos en la vida cotidiana. Aunque amplifican las posibilidades de contacto real con empresas y personas que pueden abrirnos puertas. Recuerda que lo importante de las redes sociales es tanto lo que haces en ella, como con quién te codeas. Las relaciones aquí tienen un valor fundamental. De hecho, conseguirás más en menos tiempo con buenos contactos que abusando de enviar información sobre ti, sobre lo que haces io sobre lo que quieres o te gustaría hacer.

Hablo de darte a conocer, de hacerte un nombre, de compartir experiencias, conocimientos… De ser participativo. No únicamente de estar en las redes, sino de formar parte de ellas. Es importante tener claro que las redes sociales no son un medio. Y que por sí solas no ofrecen nada, más allá de ser una plataforma en la que miles de usuarios escriben y comentan cosas. Así, el verdadero valor de las redes somos nosotros y cada uno de los usuarios que estamos en ellas. Sin nosotros, las redes no serían nada.

Es conveniente tener un plan. Cuando vamos al supermercado, tenemos una lista de la compra. Si vamos de viaje, tenemos una ruta más o menos establecida. Y si vamos al baño, sabemos a lo que vamos. En las redes sociales hay que hacer algo más que estar y tirar de la cadena a ver qué pasa. Si hacemos eso, seguramente el poco esfuerzo empleado se vaya por el desagüe.

Tenemos por delante algunos días para pensar qué queremos hacer: si buscar trabajo estable, o de qué tipo. Si buscar colaboradores, o colaboraciones… Quizás un proyecto… tal vez participar en algo de manera altruista… El caso es abrirnos las puertas y darnos a conocer.

Te invito a reflexionar sobre todo esto. A que esboces un pequeño guión de tus expectativas. Y en cuanto lo tengas, nos ponemos a trabajar sobre ello en los sucesivos artículos sobre el tema.

Nos leemos.

@AntonioVChanal
Coach y Formador