Conseguir un alojamiento ajustado a la economía familiar y a la personalidad de cada cual se convierte en la mayor preocupación cuando se acerca el comienzo del curso. Las principales ciudades universitarias: Madrid, Barcelona, Salamanca, Valencia y Sevilla, se llenan de estudiantes que comienzan su primer año de carrera. Residencias de estudiantes y colegios mayores ofrecen una solución a medio camino entre las comodidades de casa y la independencia. Eso sí, para el bolsillo que pueda pagarla.

Comunidad frente a espíritu práctico

El ambiente es algo diferente si se trata de un colegio mayor o de una residencia. En un colegio mayor lo que se busca es la convivencia, crear una comunidad universitaria. Todas las actividades que se programan deportivas, culturales y de ocio pretenden crear vínculos. Acercan a sus instalaciones una representación de la vida cultural de la universidad o de la ciudad en forma de charlas, ponencias, seminarios, talleres o jornadas.

Las residencias están más enfocadas a solucionar los quehaceres cotidianos para centrarse en el estudio. Cosas como salir de clase y poder hacer un poco de deporte para después meterse a estudiar. Espacios tranquilos y pensados para concentrarse en los estudios. En cierto modo, hay una mayor independencia.

Aunque la tendencia es a que sean mixtas, todavía las hay segregadas. Los colegios mayores funcionan muchas veces también como embajadas que acogen a alumnos de lejanas latitudes.

Los precios

Aunque la diferencia no es mucha cuando la oferta de servicios es similar, las residencias suelen ser algo más económicas que los colegios mayores, ya que su carta de servicios tiende a ser más reducida y flexible. Los precios varían también en función de la calidad de las instalaciones de las que se pueda disfrutar, la ubicación dentro de una ciudad y si se trata de titularidad pública o privada.

Hay residencias que ofrecen lo justo, una habitación compartida sin régimen de alojamiento, y otras que programan actividades y se parecen más a un colegio mayor. Dependiendo de la ciudad donde se esté ubicada los precios oscilan bastante, pero Madrid y Barcelona son las ciudades más caras. Por ejemplo, el precio medio en la Comunidad de Madrid es de 950 euros/mes si es público o 1.050 euros/mes si se trata de una residencia privada. Muchos colegios mayores ofrecen sistemas de becas en colaboración con las propias universidades.

Servicios y actividades

La carta de servicios de un colegio mayor tiende a ser más amplia. Al estar adscritos a las universidades muchas veces se convierten en una extensión de la vida cultural de la institución. Es habitual que se programen conferencias de personalidades relevantes, actividades artísticas como talleres de teatro o música. El deporte tiene especial relevancia, sobre todo los deportes de equipo. Es una forma de fusionar una actividad saludable con el espíritu de pertenencia, que es la marca de los colegios mayores.

Temas fundamentales como alimentarse, la limpieza de ropa y un espacio para estudiar está bien resuelto. El régimen de alojamiento suele ser de pensión completa con los fines de semana incluidos. En la mayoría hay servicio de lavandería y planchado. En otros hay una sala con lavadora y secadora, y cada cual se gestiona la limpieza de su ropa.

El régimen de visitas y horarios varían desde los más restrictivos o tradicionales hacia los que abogan por la responsabilidad y la independencia. WI-FI, salas de estudio y reunión, gimnasio, sala de cine o auditorios, cafeterías, biblioteca suelen ser servicios habituales en las residencias y colegios.

Reglas y requisitos de admisión

El principal requisito de admisión es estar matriculado en una universidad en el año en curso. Los colegios mayores dan preferencia a los alumnos de las universidades a las que están vinculadas. Puesto que los alumnos que más las solicitan son los que van a cursar primer año, las más demandadas hacen una criba por expediente académico en bachillerato.

Un negocio en auge

Alojar a la población universitaria está convirtiéndose en una inversión atractiva en los últimos años. La demanda se  incrementa al mismo ritmo que lo hacen los universitarios, que desde que comenzó la crisis han aumentado en un 1,7%. A finales del año pasado se contabilizaban 1.114 residencias universitarias y colegios mayores. Los ingresos que genera esta actividad se han incrementado en un 1,2% respecto al año anterior.

El primer año es el preferido para alojarse en una residencia o colegio mayor. No se conoce la ciudad, no se han hecho amistades y las habilidades domésticas brillan por su ausencia. Los cursos siguientes suele optarse por compartir piso con compañeros. El desembolso que supone un curso en estos centros no suele poder continuarse, y la emancipación definitiva llama a la puerta y el bolsillo lo agradece.