Si estás pensando en mover tu candidatura en redes sociales es importante que la acompañes de una buena reputación online. Podría decirse que tu candidatura, con todos los elementos que la forman (curriculum, elevator pitch, artículos, vídeos, networking) es parte de tu identidad digital, esto es, la imagen que lanzas al universo online. La reputación es lo que las demás personas piensan de nosotros partiendo de esa imagen. La buena noticia es que se puede trabajar para ganar una buena reputación o dejarla a su suerte (que es como perderla).

Cómo ganar reputación online en redes sociales

Cualquier plan empieza con un análisis de la situación, del contexto en el que nos encontramos. También en este propósito de ganar reputación. Así que hay que pegar la oreja a lo que se dice de ti. El ejercicio básico de guglear tu nombre puede servir para empezar a analizar. ¿Hay mucha información? ¿poca? ¿Te gusta la que hay o preferirías que aparecieran otra más renovada? Puedes usar el sistema de alertas de Google poniendo tu nombre para recibir feedback actualizado sobre tu huella digital.

Pero es importante también, en este momento de escucha, buscar los temas en los que te interesaría aparecer como persona con buen criterio. Identificar las palabras que se usan en tu profesión para hablar en redes sociales, los hashtag, y añadirlas a las bios o perfiles. Esta es la forma de la que más personas te encontrarán, fundamental para la reputación: poder identificarte.

Potencia tu marca personal mejorando tu reputación

Comparte y comenta

Ganar reputación tiene que ver con lo relevante que es el contenido que compartes en redes sociales. No es necesario que estés en todas las redes por estar, pero sí que te concentres en las que más se usan para tus propósitos. Seguramente, una de ellas será LinkedIn, así que procura que tus comentarios en esta red tengan valor. Evita decir “buen artículo”, simplemente, y aporta alguna reflexión que enriquezca la publicación.

Cuando compartas artículos que te han parecido interesantes no te limites a compartirlos, preséntalos con alguna idea que te sugiera su lectura o escribe sobre por qué te ha parecido atractivo lo que plantea. Saber seleccionar buen contenido es una de las habilidades más valoradas y que mejor reputación puede traerte.

Se proactivo con tu identidad digital

Crea contenidos en diferentes formatos. Busca participar en podcasts, webinars o blogs o prodúcelos tú mismo. En la medida en la que aportas valor a tu audiencia, a tus contactos, mejor será tu reputación. Tener iniciativa a la hora de contribuir con tus conocimientos basados en la experiencia puede dar vértigo, pero es algo muy apreciado.

Evalúa lo que se dice de ti. El número de menciones y etiquetados te darán una idea de cómo se tiene en cuenta tu opinión. El número de likes, fav o contenido compartido de tus publicaciones te orientará sobre la marcha de tu reputación. Que te mencionen personas relevantes dentro de tu profesión será un buen objetivo para incrementar tu prestigio en redes sociales.

No hacer nada o perder la reputación

Una mala reputación puede ser no tenerla. Es decir, que no aparezcas o que sea evidente que tienes poca interacción. Se puede ser un gran profesional, pero en redes sociales, además, hay que parecerlo. Si quieres enriquecer tu candidatura en redes sociales tienes que tener presencia en ellas. Es preferible tener control sobre la identidad digital con un buen plan y la constancia de trabajarlo día a día que dejar que el algoritmo hable por ti. Es decir, que lo que aparezca sea irrelevante o peor aún, que aparezcan cosas negativas.

En cuanto a esto, si por algún motivo hay algo que no queremos que aparezca se puede recurrir al derecho al olvido contactando con los buscadores o con las páginas donde aparece esa información no deseada.

Pero también puedes trabajarlo aportando contenido que sí te interesa que aparezca alimentando tu huella digital. De esta forma el contenido que quieras invisibilizar irá perdiendo puestos en la primera página y pasará a la segunda. Ya sabes lo que se dice, la mejor forma de guardar un cadáver es en la segunda página del buscador ya que allí casi nadie mira.