Estos días se está hablando mucho de la brecha salarial entre directivos y trabajadores que, tras la crisis, parece que se ha agrandado aún más. Pero, ¿es esto cierto?

En los países desarrollados de nuestro entorno el salario constituye entre el 70% y el 80% del total de ingresos que entran aquellos hogares que tienen al menos un miembro en edad de trabajar.

Conforme revela el último informe de Eurostat, los sueldos en España se han alejado de la media europea durante la crisis de manera que, en 2008, ganábamos de media un 24,3% menos que la media de los trabajadores europeos y en 2014 el dato es del 27,3%. Aunque el coste medio de la hora trabajada en España ha subido un poco. Ha sido de 15,7 euros en 2014 y de 14,3 euros en 2008.

Según el Informe Infoempleo-Adecco sobre oferta y demanda en España, las diferencias por categoría profesional entre técnicos y directivos en 2013 fueron las siguientes. En el año 2007, al inicio de la crisis, un directivo ganaba de media 2,4 veces más que un técnico y 1,5 más que un mando intermedio. Según los datos recopilados correspondientes al 2013, los directivos cobraban incluso un poco menos, 2,3 veces más que los técnicos. Tras analizar estos datos concluyen que la gran diferencia la marca el tamaño de la empresa. Un directivo de una gran empresa gana un 66% más que un técnico de una empresa pequeña.

La devaluación interna (salarial) ha sido una de las medidas con las que se ha querido combatir la recesión y el paro, tanto en nuestro país como en los de nuestro entorno. Ser más competitivos reduciendo los costes salariales es para algunos una mala solución porque se reduce el consumo interno y aumenta la desigualdad.

Aumenta la desigualdad

Las variaciones de la distribución salarial y la pérdida de empleos han sido los responsables de que Estados Unidos y España sean los dos países donde más aumentó la desigualdad en los años de la crisis, según un reciente informe de la OIT (Organización Internacional del Trabajo). La variación en los salarios en los últimos dos años ha sido mínima, lo que también ha contribuido a la pérdida de poder adquisitivo debido al encarecimiento de la vida.

Conforme describe este mismo estudio, que analiza y compara los salarios en el mundo, existe una parte que “explica” la brecha salarial porque está relacionada con el capital humano que tiene cada trabajador. Hay otra parte, la “no explicada” que tiene relación con prejuicios, estereotipos y discriminación. Es la que responde a la diferencia salarial entre hombres y mujeres y la que distingue entre migrantes y los que no lo son, o con empleados de grupos desfavorecidos. Patrick Belser, economista de la OIT, afirma que “el empleo remunerado dignamente debe ser la base de las estrategias encaminadas a reducir la desigualdad”.