En muchas empresas donde no había costumbre de teletrabajar antes de la pandemia, y que ahora se han visto obligadas a acogerse a esta modalidad, se está sufriendo presentismo digital. Les falta una metodología eficaz que evalúe el desempeño, adaptada a los nuevos tiempos. ¿Estás en este caso? Te ayudamos a detectar este mal y ver cómo paliarlo.

El presentismo presencial se ha sustituido por el presentismo digital

El presentismo digital se da con mucha más frecuencia en empresas donde ya se venía sufriendo presentismo presencial. Se ha sustituido el quedarse calentando la silla por el tener que estar disponible todas las horas del día y siete días a la semana. Se miden las horas de conexión sin importar otros factores que evalúan el cumplimiento de las tareas.

Lo que hay que tener claro de una vez por todas es que, para que una empresa se sumerja en una verdadera transformación digital, hay que desterrar algunas prácticas. El control clásico piramidal, tan arraigado en numerosos negocios españoles, es una lacra que impide la adaptación. No es necesario que un reloj controle las horas que se pasa una persona delante del ordenador, sino que el trabajo que desarrolle con esa herramienta sea efectivo.

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Cómo deberían controlar el trabajo a distancia

No se trata de controlar, sino de evaluar el desempeño. Esta forma de supervisar tu trabajo va a proporcionarte mayor autonomía, algo que también tendrás que aprender a gestionar. Pero vas a notar que ya no tienes que pasar por trámites burocráticos que no servían de mucho (rellenar partes de trabajo, notificar cuándo empiezas y cuándo terminas una tarea…) y podrás dedicarle más tiempo a ser una persona efectiva.

Para ello tu empresa medirá determinados indicadores que serán distintos en función de la actividad. Es cierto que en algún caso será útil hacerlo en horas. Un ejemplo puede ser la atención telefónica de llamadas. Sin embargo, en muchísimos otros casos el tema de las horas no es tan determinante. Por ejemplo, en el trabajo comercial. En este último quizá sea más apropiado medir con cuántos contactos de la bases de datos te has comunicado o sobre cuántos estás haciendo un seguimiento.

Desde luego, todo este trabajo se traduce en tiempo, y también es importante saber cuánto ocupa, pero no para llevar un control del desempeño, sino para poder hacer estimaciones y previsiones, que irán variando a medida que se vayan testeando. Además, es obligatorio reflejar el horario que se cumple. Pero en este tipo de actividades medir el desempeño solo por las horas empleadas sería injusto y poco útil.

La desconexión es un derecho

El derecho a la desconexión es una reivindicación que se viene reclamando en los últimos tiempos. En atención a esta demanda de la sociedad, se está elaborando una nueva Ley del Teletrabajo que contemplará esta cuestión como uno de sus ejes centrales. Cuando se teletrabaja se corre el riesgo de perder el límite entre la vida personal y la laboral. Una práctica en la que influye también las empresas, que quieren que sus teletrabajadores estén siempre disponibles.

Conscientes de este hecho, las compañías que más tiempo llevan ofreciendo el teletrabajo proponen determinados horarios comunes para la conexión, y que el resto del tiempo el trabajador pueda decidir en qué momentos del día puede desempeñar mejor su labor.