El riesgo de automatización crece cada año. Montones de oportunidades de empleo son sustituidas por competentes procesos automáticos que ahorran grandes cantidades a las empresas en contrataciones. Es la cara B del progreso. Sin embargo, hay muchos procesos que todavía no pueden replicarse. ¿Quieres saber dónde desarrollar tu trabajo reduciendo este riesgo?

Capacidades que te salvan del riesgo de automatización

Gran parte de las soft skills son poco automatizables. Se trata de capacidades que definen el desempeño de una persona, que hablan de su valor como profesional, de lo que le hace único e irrepetible. Es por este motivo por el que este tipo de habilidades escapan al riesgo de automatización. Estas son algunas de las más solicitadas:

  • Empatía. La nombramos en primer lugar porque es la más indiscutible. Puede que algunas máquinas traten de emularla, pero en cuanto otro ser humano detecta que lo que hay al otro lado es mecánico, la magia de la empatía se rompe y aparece el extrañamiento y el rechazo.
  • Trabajo en equipo. Es cierto que hay máquinas que colaboran con humanos, o bien con otras máquinas, pero no tienen capacidad de improvisar con ellos y de hacer piña. De nuevo se interpone un extrañamiento y se pierde esa unión que es fundamental para dar un verdadero impulso a ciertos proyectos, cometidos o tareas.
  • Creatividad. Ya hay cantidad de demostraciones de que las máquinas generan un nuevo contenido a partir de otro existente. En cierto modo se puede decir que crean. Sin embargo, hay algo que todavía está vedado y probablemente nunca lleguen a desarrollar: la capacidad de transformar algo que había sido creado con otro fin y llevarlo más allá.
  • Liderazgo. Una máquina puede seleccionar un itinerario más viable que otro, por ejemplo, pero para organizar, planificar y supervisar se requiere realizar combinaciones de tareas muy complejas en las que hay que tomar decisiones a partir de datos inciertos, difíciles de evaluar. Misión imposible para un robot. Por otro lado, una máquina es incapaz de generar ilusión en otras personas.

Cómo combatir el riesgo de automatización

Qué tipos de tareas no son automatizables

Se puede dar un listado de profesiones con mayor riesgo de automatización; sin embargo, consideramos también muy práctico hablar del tipo de tareas que de momento no se pueden automatizar, bien porque requieran una tecnología todavía por venir, bien porque sea intrínsecamente imposible para una máquina. Estas son algunas de ellas:

  • Gestiones complejas que todavía implican distintas plataformas. Imaginemos una simple operación, por ejemplo el seguimiento de una incidencia, donde un usuario ha contactado con la empresa a través de distintos canales. La persona que atiende esta incidencia cambia de una plataforma a otra en un proceso muy dinámico; si no puede acceder a la solución de una forma, se busca el truco para acceder de otra. Esa originalidad en la búsqueda de respuestas es imposible para una máquina.
  • Trabajo con personas. Hablamos de profesiones relacionadas con la educación, la salud física y mental, los cuidados o la atención al cliente. Para todo este tipo de labores que están en contacto directo con personas es preciso el desempeño humano. Puede ser una labor asistida por medios digitales y técnicos, pero la experiencia entre personas es insustituible por una máquina.
  • Actividades en entornos impredecibles. Las máquinas son muy buenas clasificando sobre un orden previo. Actualmente, con la tecnología machine learning, son capaces de “aprender” y elaborar respuestas satisfactorias para las que no habían sido directamente programadas. Sin embargo, no pueden generar un orden a partir de la nada, y esto es lo que suele suceder en los entornos impredecibles, que requieren un análisis basado en campos que pueden ser completamente divergentes y sin relacionar. Un ser humano es capaz de hacerlos coincidir.