Desde sus inicios en 2007, la crisis económica se ha cebado de forma especial con el empleo en nuestro país. La pérdida de puestos de trabajo ha sido generalizada en todas las categorías y sectores laborales, aunque los más perjudicados han sido, con diferencia, los trabajadores de baja cualificación y menor nivel educativo. A partir de datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), los economistas Florentino Felgueroso y Consuelo Abellán han elaborado un análisis sobre la evolución del mercado de trabajo en nuestro país desde una perspectiva de género, edad y nivel educativo que nos permitirá entender un poco mejor la situación que hemos vivido durante los últimos años, y la importancia que tiene la formación en las opciones de empleabilidad.

Los trabajadores menos cualificados, los más afectados por la crisis de empleo

Empleo por nivel educativo

Empleo por nivel educativo (Millones de personas, promedios últimos 4 trim., 2006.1-2016.1). Fuente de los datos: EPA

El estudio, publicado en la última edición del Informe Infoempleo-Adecco, deja patente que la destrucción de empleo neto durante la Gran Recesión se ha concentrado en los empleados con un nivel educativo más bajo (equivalente a ESO o inferior). La pérdida de empleo en este colectivo ha sido de 3 millones de puestos de trabajo, lo que supone el 79% de la destrucción de empleo neta en nuestro país.

El empleo de las personas con educación superior se estancó durante este período, pero incluso así, superó por primera vez en la historia al empleo con educación baja. Por otra parte, la recuperación de la ocupación está beneficiando en especial al colectivo de personas con titulación universitaria, que absorbieron un 34% del aumento de la ocupación entre los primeros trimestres 2014 y 2016, frente al 20% de ocupación de los menos educados.

Diferente evolución para mujeres y hombres

Parte de esta destrucción de empleo se debió a la caída de la demanda, pero también a la de la oferta. Como se puede ver en el gráfico inferior, en el caso de los trabajadores masculinos, la crisis ha ampliado las diferencias en las tasas de empleo por niveles educativos, teniendo un mayor impacto para las personas con menor nivel educativo. Así, mientras los titulados universitarios se encuentran a 5 puntos de los niveles previos a la crisis, las tasas de empleo de las personas con un nivel educativo más bajo son unos 16 puntos porcentuales inferiores a las registradas en el inicio de la crisis. Así, las diferencias entre ambos niveles educativos han pasado del 12% al 22%.

Tasas de empleo por sexo y nivel educativo

Tasas de empleo por sexo y nivel educativo (Fuente de los datos: EPA)

En el caso de las mujeres, el impacto de la recesión entre aquellas con menor nivel educativo ha sido mucho menos intenso; de hecho, sus tasas de empleo prácticamente no han cambiado. No obstante, los niveles de ocupación se siguen manteniendo muy bajos para este colectivo, y no se están viendo beneficiadas por el inicio de la recuperación, por lo que las diferencias de género siguen siendo sustanciales en este nivel educativo.

Los trabajadores menos cualificados corren mayor riesgo de quedarse atrás y caer en situaciones de exclusión social. La caída de las tasas de empleo durante esta recesión ha seguido una clara tendencia a la baja. Antes de la recesión de los años 80, la tasa de empleo de los varones de bajo nivel educativo era similar a la de los demás niveles educativos, en torno al 90%. Hoy, y a pesar del crecimiento que están registrando en los dos últimos años, sigue siendo treinta puntos inferiores a lo registrado en la década de los 80. De hecho, la tendencia indica que en las últimas fases expansivas no se han vuelto a recuperar las tasas de empleo previas a cada recesión para este colectivo.

La situación actual es verdaderamente crítica. Las personas que no han ampliado sus estudios después de obtener la formación básica (ESO o equivalente), o que ni siquiera la han alcanzado, representan más de la mitad de los desempleados y un 38% de los activos, y su peso es mayor entre los parados de muy larga duración. De hecho, durante estos dos últimos años de recuperación económica, el número de parados de bajo nivel educativo que llevan 4 años o más buscando empleo ha seguido creciendo.

Desequilibrios en el empleo por edades

Otro hecho destacable de la evolución del empleo desde el inicio de la recuperación es su distribución por edades. El gráfico muestra el número de horas de trabajo efectivas realizadas por las personas ocupadas mayores y menores de 45 años.

Horas trabajadas por edades (Fuente de los datos: EPA)

Horas trabajadas por edades (Fuente de los datos: EPA)

La evolución de las horas incorpora tres fenómenos: los cambios demográficos, la evolución de la ocupación y la temporalidad e intensidad de las jornadas a tiempo parcial. Durante la recesión, estos tres fenómenos han repercutido negativamente sobre la población de menos de 45 años, llegando a caer cerca de un 30% entre el año 2008 y el 2013, para luego estancarse con una pequeña recuperación durante el año 2015.

Para los mayores de 45 años, sin embargo, no se ha observado un impacto de la gran recesión en el número de horas totales trabajadas, mientras que el crecimiento experimentado por este indicador en los dos últimos años se ha concentrado prácticamente en su totalidad en este colectivo.

Esta evolución tan desequilibrada del empleo por edades es otro de los hechos que han marcado y seguirán marcando las tendencias de nuestro mercado de trabajo en la próxima década.