Yolanda Román, responsable de incidencia política y campañas de Save the Children.

Esta vez ha sido Foxconn, empresa taiwanesa y proveedora de Apple, entre otras, la que se ha visto envuelta en un escándalo por la utilización de mano de obra infantil. La empresa ha admitido que menores de edad de entre 14 y 16 años trabajaban «en prácticas» en una de sus plantas en China, violando las leyes de ese país. También afirma que desconocía esta situación y ha anunciado la adopción de medidas inmediatas para revertirla. Pero la pregunta que nos hacemos es, ¿por qué no se tomaron las medidas necesarias para evitarla?

El Convenio 138 de la Organización del Trabajo (OIT) fija en 15 años la edad mínima de admisión al trabajo. Muchos países han adoptado leyes que prohíben o limitan el trabajo de los niños y las niñas. Sin embargo, el trabajo infantil sigue siendo una realidad de enormes proporciones. Se calcula que 215 millones de niños trabajan en el mundo. Más de la mitad están expuestos a las peores formas de trabajo infantil, a la explotación y la esclavitud.

Sin embargo, no todo el trabajo realizado por menores de edad es necesariamente negativo. Para algunos es la única forma de sobrevivir, a veces contribuyendo con ello al sostenimiento de sus familias. Algunas formas de trabajo pueden resultar incluso beneficiosas para el desarrollo y la educación de los niños y las niñas a partir de una cierta edad. Pero dejemos claros los límites infranqueables.

El trabajo infantil nunca puede suponer un riesgo para la salud o la seguridad del niño o la niña, ni afectar a su normal desarrollo físico o psíquico ni impedir u obstaculizar sus derechos fundamentales a la educación y al ocio y el tiempo libre. Además, debe estar debidamente remunerado y no puede realizarse en condiciones  abusivas o de explotación laboral. Aunque se cumplan estas condiciones, queda descartado el trabajo en edades tempranas, puesto que es siempre incompatible con el desarrollo del niño.

Con unas normas tan claras, ¿por qué se repiten las denuncias y escándalos de multinacionales que utilizan o consienten la explotación laboral infantil? Sin duda, se trata de falta de compromiso con los derechos de la infancia por parte de las corporaciones. Hace unos meses, desde Save the Children, junto Unicef y el Pacto Mundial de Naciones Unidas presentamos los Principios para Empresas y Derechos de Infancia, una petición al mundo empresarial para que aumente sus esfuerzos en la defensa de los derechos de los niños y niñas. ¿Están dispuestas las empresas a comprometerse?