Andrés Aberasturi, periodista.

A poca gente en este país le pueden parecer extraños su rostro y su voz. Andrés Aberasturi (Madrid, 1948) lleva décadas unido a la prensa, la radio y la televisión. Desde el mítico diario ‘Pueblo’ hasta Radio Televisión Española –su último ‘hogar’ estable en la profesión, al que llevaba unido mucho tiempo, y del que salió en 2007 por obra del ERE–, Antena 3 o Telecinco. Pero también ha desgranado su amor por la palabra en libros de relatos o poemas, como el emotivo ‘Un blanco deslumbramiento. Palabras para Cris’, dedicado a su hijo, afectado de parálisis cerebral. Ahora, además de sus colaboraciones en diferentes medios, participa estos días en las jornadas ‘Acercando el empleo a los jóvenes’, organizadas por la Confederación de Empresarios de Andalucía con la colaboración del Servicio Andaluz de Empleo. Aberasturi insta a los jóvenes a no dejar pasar cualquier oportunidad, porque todas valen.

¿Cuál fue su primer empleo remunerado?
En venta por catálogo.Yo estaba estudiando y, por las tardes, me iba a currar ahí, a hacer socios. Era una cosa que se llevaba en Estados Unidos, funcionaba muy bien e intentaron implantarlo aquí enEspaña, pero no hubo forma, era un fracaso. Eso sí, conocí a mucha gente. No recuerdo cuánto ganaba, pero era por comisióny por cada socio que hacías  te daban unas pocas pesetas. Estuve unos seis meses.

¿Fue después de esa experiencia cuando empezó en el periodismo?
Bueno, yo antes también había hecho chapuzas en las casas. Me gusta la electricidad desde siempre y ponía apliques, arreglaba enchufes y cosas por el estilo. Era economía sumergida, pero con eso me ganaba un poco la vida. Luego me fui a Alicante a vivir un año, en plan sabático, y ahí empecé en el diario ‘Información’, aunque no ganaba dinero.

¿Cómo fueron esos primeros tiempos en un medio de comunicación?
Fue muy divertido.Yo lo recuerdo con cariño, aunque siempre se mitifica esa época: si lo pienso ahora, trabajar como un loco para no cobrar nada me parece fatal. Pero era lo que se llevaba entonces y lo que se ha llevado siempre. Antes se llamaban meritorios y ahora se llaman becarios, pero, en definitiva, es trabajar para aprender. Y la verdad es que aprendí mucho. Luego empecé a trabajar en ‘La hoja del lunes’, y ahí fue donde cobré mi primer sueldo como periodista.

¿Cuándo llegó al mítico diario ‘Pueblo’?
Desde Alicante me volví a Madrid a estudiar la carrera. Me convencieron de que era muy importante tener el título. En el primer verano que estaba en la escuela de periodismo, me metí a hacer prácticas en ‘Pueblo’ y luego ya pasé a la redacción.

El diario ‘Pueblo’ ha sido cantera de grandes periodistas, de Jesús Hermida a Juan Luis Cebrián o Rosa Montero… ¿Cómo recuerda esos años?
La verdad es que no fueron años, fue toda la vida de ‘Pueblo’, desde entonces hasta que se cerró. Aprendí de mucha gente. Unos iban y otros venían. Vivimos la Transición, el paso de la dictadura a la democracia… Era una época apasionante para un periodista.

También ha pasado por radio y televisión… ¿En cuál de los medios se siente más cómodo?
No hay medios cómodos o incómodos, hay programas cómodos o programas incómodos. Yo, por educación sentimental, me considero un periodista de prensa escrita. Pero no tiene más mérito que el que cuando yo empecé a hacer periodismo la única salida que había para un periodista era un periódico de papel. Luego ya surgieron las nuevas tecnologías; con las libertad llegó la información a las radios y a las televisiones… Cada medio es atractivo. La prensa escrita sigue siendo para mí lo más serio–entre comillas–, la radio es lo más entrañable y la televisión, la pantalla en general, es el medio por excelencia. Tienes que salir en televisión.

Por cierto, ¿cómo va su relación con Televisión Española?
Pues mal, gracias a Dios y que no cambie. O sea, mal no, va como tiene que ir: si yo salgo alguna vez en algún sitio me descuentan dinero y ya está…Y hasta los 65 años seguiremos así.

Muchos profesionales a los que les afectó el ERE se sintieron agraviados…
El problema no es tanto económico como que es una sin razón que los trabajadores prejubilados no puedan trabajar en la competencia: alguien que está jubilado a los 52 tiene que estar doce años sin hacer su trabajo, sin ejercer su oficio, hasta que cumpla los 65. Se supone que eres libre.

¿Cómo ve el futuro de la profesión? ¿Es optimista?
No, no, claro. No soy optimista. ¿Cómo voy a serlo? Pero es como el futuro de Europa y el de España, no es distinto a esas cosas. La profesión depende mucho de la publicidad, de las nuevas tecnologías, y cada vez se necesita menos gente para hacer las cosas. Ahora puedes hacer un periódico entre dos en Internet, el papel está llamado a desaparecer y el futuro es Internet y la televisión. Bueno, más bien una combinación de ambas: la pantalla. Por ahí se abren posibilidades. Pero también hay tanta cantidad de contenido en Internet que es complicado que te lean.