Del Pilates en suelo al trabajo con maquina: así ha cambiado una profesión cada vez más demandada
El sector del bienestar continúa creciendo y, con él, la demanda de profesionales especializados en disciplinas que promueven la salud, la movilidad y la calidad de vida. Entre ellas, el Pilates se ha consolidado como una de las actividades con mayor presencia en gimnasios, centros deportivos, estudios especializados, clínicas y espacios dedicados al entrenamiento personalizado.
Hace unos meses analizábamos las salidas laborales de un instructor de Pilates, una profesión que ofrece oportunidades en ámbitos muy diversos. Sin embargo, una vez tomada la decisión de dedicarse a esta disciplina, surge una nueva pregunta: ¿qué tipo de formación es la más adecuada para acceder a esas oportunidades laborales?
La respuesta pasa por conocer dos conceptos fundamentales dentro del método Pilates: Matwork y Studio.
El Pilates ya no se limita a una colchoneta
Cuando Joseph Pilates desarrolló su método, combinó ejercicios realizados sobre una colchoneta con un conjunto de máquinas diseñadas para mejorar la fuerza, el control postural y la movilidad. Con el paso del tiempo, ambas modalidades han evolucionado hasta convertirse en áreas complementarias dentro de la formación de cualquier instructor.
El Pilates Matwork se centra en el trabajo sobre el suelo, utilizando principalmente el peso corporal y pequeños accesorios. Es la base sobre la que se construye el conocimiento del método y permite desarrollar aspectos como la respiración, el control del movimiento, la estabilidad del core y la coordinación.
Por su parte, el Pilates Studio incorpora el uso de equipos específicos como el Reformer, Cadillac, Chair o Barrel, que amplían las posibilidades de entrenamiento y permiten adaptar los ejercicios a perfiles muy diferentes: desde deportistas hasta personas mayores o usuarios en procesos de readaptación física.
Más que modalidades independientes, hoy se consideran dos enfoques que se complementan y enriquecen la práctica profesional.
Matwork vs. Studio: ¿en qué se diferencian?
Una profesión que ha evolucionado al ritmo del sector wellness
Hace unos años era habitual encontrar clases grupales de Pilates exclusivamente en suelo. Sin embargo, el crecimiento de los estudios boutique y la especialización de los centros deportivos han transformado el mercado laboral.
Actualmente es frecuente que las empresas busquen profesionales capaces de desenvolverse tanto en sesiones colectivas de Matwork como en entrenamientos individualizados con maquinaria.
Esta evolución responde también a una mayor demanda de programas personalizados, donde el instructor adapta cada sesión a las características, objetivos y necesidades del alumno.
¿Qué buscan hoy las empresas cuando contratan instructores de Pilates?
Más allá de la experiencia o la titulación, los empleadores valoran perfiles versátiles que combinen conocimientos técnicos con habilidades personales.
Entre las competencias más demandadas destacan:
- Dominio de los principios del método Pilates.
- Conocimientos de anatomía y biomecánica.
- Capacidad para adaptar ejercicios a diferentes perfiles.
- Manejo de maquinaria específica de Pilates Studio.
- Habilidades de comunicación y acompañamiento al alumno.
- Capacidad para dirigir tanto sesiones individuales como grupales.
En un sector cada vez más especializado, disponer de una formación amplia puede convertirse en un elemento diferenciador a la hora de acceder a nuevas oportunidades laborales.
La pregunta no es ¿Matwork o Studio?
Aunque muchas personas comienzan su aprendizaje a través del Matwork, cada vez es más habitual que los profesionales amplíen posteriormente su formación con el trabajo en Studio.
No se trata de decidir cuál es mejor, sino de comprender que ambas modalidades responden a necesidades diferentes y permiten ampliar el perfil profesional del instructor.
Mientras el Matwork proporciona los fundamentos del método, el Studio añade herramientas para ofrecer entrenamientos más personalizados y adaptados a distintos tipos de alumnos.
Por ello, los programas formativos que integran ambas disciplinas permiten adquirir una visión más completa del Pilates y preparan al futuro profesional para responder a las demandas actuales del mercado.
Formarse pensando en la empleabilidad
A la hora de elegir una formación, conviene fijarse no solo en los contenidos, sino también en aspectos como la orientación práctica, el aprendizaje con maquinaria, el acompañamiento docente o la posibilidad de aplicar los conocimientos en situaciones reales.
En este sentido, existen programas especializados, como el Curso de Pilates Matwork y Studio de Davante, que combinan el aprendizaje de ambas modalidades para ofrecer una preparación más completa y alineada con las necesidades del sector.
Más allá del programa elegido, lo importante es entender que la formación continua constituye uno de los principales aliados para quienes desean desarrollar una carrera profesional en un ámbito que sigue creciendo y evolucionando.
Un sector con presente… y con futuro
El Pilates ha dejado de ser únicamente una actividad física para convertirse en una profesión con recorrido dentro del sector del bienestar.
La creciente especialización de gimnasios, estudios y centros de salud hace que los profesionales con una preparación más completa cuenten con mayores posibilidades de acceder a diferentes entornos de trabajo y seguir desarrollando su carrera.
Si estás pensando en convertir tu interés por el Pilates en una profesión, conocer cómo ha evolucionado el sector y apostar por una formación adaptada a las necesidades actuales puede ser el primer paso para aprovechar todas las oportunidades que ofrece este mercado.

