Raúl Torres y Raúl Verdú son dos jóvenes emprendedores de 26 años que desde pequeños, como tantos otros chicos y chicas, se han sentido atraídos por el espacio. Sin embargo ellos, a diferencia de muchos otros, nunca han dejado de cultivar esta pasión. Por eso hoy podemos decir que los dos ingenieros acaban de iniciar la carrera espacial española privada. Y desde luego han cogido una buena delantera.

Recientemente Payload Aerospace ha cerrado su primera ronda de inversión, una ronda de capital semilla, por un importe de 300.000€. Nada fácil en los tiempos que corren. «Hemos hablado con muchos inversores privados y algunos ponían cara extraña cuando les decíamos que íbamos a construir un cohete espacial. No somos comerciales, somos ingenieros, pero hemos ido puerta por puerta para conseguir ese dinero», comenta Raúl Verdú. Conseguir la suma de los 300.000€ para ellos era además fundamental porque el Ministerio de Economía y Competitividad les había impuesto esa condición para desbloquear otros 250.000€ extras concedidos a través de un proyecto NEOTEC para el desarrollo de las tecnologías de propulsión espacial que se emplearán en el futuro cohete. Era su único aval.

El montante total les permitirá a estos dos jóvenes emprendedores llevar a cabo su proyecto inicial. Payload Aerospace se ha asegurado los recursos necesarios para poder diseñar y fabricar los motores que en el futuro servirán para propulsar este cohete hasta más de 250km de altura, una tecnología nunca antes desarrollada en nuestro país, pero que es estratégica para el mercado aeroespacial internacional.

Payload Aerospace es la primera empresa privada en España que se embarca en un proyecto aeroespacial tan ambicioso como este en solitario. Su idea es lanzar un cohete desarrollado por ellos mismos que enviará pequeños satélites y experimentos científicos al espacio. Tradicionalmente este tipo de empresas sólo las han podido llevar a cabo agencias espaciales o grandes empresas aeronáuticas internacionales.

Este trabajo les tendrá ocupados durante los cuatro años próximos. La primera versión del cohete medirá 13 metros de largo y tendrá 0.65 metros de diámetro; en el momento del despegue pesará casi 2 toneladas porque podrá transportar unos 200 kg de experimentos científicos.