Si vas a negociar el salario, tómatelo con calma y diseña bien la estrategia. No se trata de un acto impulsivo y urgente como cuando te interesa una bicicleta de segunda mano y quieres que te bajen el precio. Hay técnicas de negociación que te ayudarán en tu propósito pero otras te llevarán a perder la oportunidad. Te ofrecemos las claves más aconsejadas para triunfar en este tipo de negociación.

Ejemplos de técnicas de negociación que no debes emplear

Hay técnicas completamente desaconsejadas en el proceso de negociación de un salario. Son bien conocidas porque se emplean de manera cotidiana en muchos ámbitos. Si no sabes nada de negociación, puede que tu primer impulso sea echar mano de ellas. Sin embargo, te recomendamos que te abstengas de hacerlo si quieres tener éxito en tu petición. Nos referimos a las siguientes prácticas:

  • Compararte con otros compañeros o empresas con más ventajas. Cuanta más información tengas sobre tu posición con respecto a otros compañeros o empresas, mejor. Eso te dará un poder en la negociación, como después veremos. Pero tratar de forzar la negociación apelando a tu situación de desventaja se considera sumamente infantil. Es un tipo de argumento que repele, causa rechazo, mientras que lo que te interesa es atraer a la otra parte de la negociación.
  • Buscar una contraoferta. Si te interesa continuar en la empresa, no es conveniente que chantajees con que te marchas a otra compañía que te paga mejor. Esta situación genera una falta de confianza en tus empleadores que, en último caso, puede desembocar en que busquen a alguien que quiera comprometerse más y que aporte estabilidad a tus funciones. También les costará asignarte proyectos demasiado complejos o que se alarguen en el tiempo.
  • Olvidar el win-win. Cuando se negocia, las dos partes han de quedarse con la impresión de que han ganado con el acuerdo. Si tomas una actitud agresiva e impositiva donde solo tú sales ganando (haciendo algún tipo de chantaje o acorralando a la otra parte), es muy probable que no consigas cerrar trato. Piensa qué puedes ofrecer en ese momento para que la otra parte vea que aceptar tu propuesta le beneficia.

Aprende a negociar el sueldo

Tres técnicas para negociar el salario que te resultarán muy útiles

Tal como te hemos avanzado más arriba, el primer paso y principal es que intentes obtener la mayor cantidad de información fiable posible. ¿Hay alguna forma de averiguar el rango salarial en el que se encuentran tus homólogos en la empresa? ¿Y tus superiores? El intervalo puede ser tu margen para negociar.

Investiga también qué cobra alguien con tu perfil y puesto en otras empresas de la competencia. Ya lo hemos advertido: no saques esta información a relucir para presionar. Esto te servirá para dar cifras concretas y saber de dónde puedes partir y el límite hasta donde puedes llegar.

Las siguientes útiles técnicas te ayudarán a conseguir cerrar el trato:

Lanza tú la primera oferta

Con ello conseguirás establecer el punto de anclaje y esto tiene consecuencias psicológicas que te dan ventaja en una negociación. Está estudiado que quien empieza a menudo consigue un resultado más cercano a sus expectativas. Ahora bien, esta técnica solo será efectiva si has hecho una buena labor de investigación porque si la otra parte considera abusiva tu oferta, se desinflará tu ventaja.

Emplea cifras precisas, no redondeadas

A la táctica anterior hay que sumarle esta de las cifras precisas. En caso de que negocies con una cifra redondeada, las contestaciones serán con cifras redondeadas también. Imagina que negocias el salario anual en 40.000 euros. Si ahora cobras en torno a 30.000 euros la otra parte te puede proponer una rebaja en tramos de 5.000 euros. Sin embargo, si negocias una cifra como 41.550 euros, lo más probable es que las rebajas vayan de 500 en 500 euros o, como mucho, de 1.000 en 1.000 euros.

Amplía tus opciones

Tienes que prever el escenario en el que la otra parte no está dispuesta a negociar el salario en términos económicos. En tal caso, en lugar de dar por perdido el trato, puedes aprovechar la oportunidad para adquirir algún otro tipo de ventaja que tenga más que ver con el salario emocional. Ejemplo de ello sería acceso a formación especializada, coche de empresa, mayor conciliación o flexibilidad laboral, seguro médico… También es este punto es muy conveniente saber qué tipo de ventajas se ofrecen en tu empresa, pero a las que tú todavía no tienes acceso.