Richard D. Lewis, autor del best-seller Cuando las culturas chocan (2000) afirma que la comunicación global es un mito. No sólo nos separan los idiomas sino también la diversidad cultural. Por esta razón, en estos tiempos en los que a menudo toca salir al extranjero en busca de un trabajo conviene saber más que nunca cómo negociar un contrato. No basta con conocer el idioma, es necesario entender (en el sentido más amplio de la palabra) también a nuestro interlocutor.

La obra de esta lingüista británico que habla diez idiomas es una guía para trabajar y comunicarse entre diferentes culturas y países. Dicho manual bien podría ser el libro de cabecera de cualquier gerente de una empresa con trabajadores en distintos países ó que simplemente contrate empleados extranjeros para conseguir un entendimiento mutuo perfecto.

Los diagramas de Lewis muestran por ejemplo qué posiciones adoptan en una reunión personas de diversas nacionalidades, cómo negocian o cómo dirigen una conversación, de qué manera trabajan en equipo ó de qué forma dirigen un proyecto común.

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Los estadounidenses, por ejemplo, ponen al principio todas las cartas sobre la mesa y entienden la negociación como un conflicto dialectico en el que las dos partes deben hacer concesiones. Los alemanes siempre empezarán una negociación recapitulando toda la información necesaria y siguiendo el guión previsto llegarán a una oferta y una posterior contraoferta si no se salda la primera de forma satisfactoria. Aunque una negociación con un francés debe discurrir por los cauces de la lógica siempre habrá un momento para usar la imaginación. Los españoles, por último, entendemos la negociación como un acto de lealtad hacia nuestro interlocutor con el que llegaremos incluso a sentirnos identificados.