Antonio Garrido, actor.

Televisión, cine, teatro, radio, doblaje y locución… Antonio Garrido (Salteras, Sevilla, 1971), hijo de periodista, ha tocado todos los palos y ha esquivado el paro durante mucho tiempo gracias a un cóctel necesario en estos casos: iniciativa, preparación y algo de suerte para que no se gafen los proyectos. Su actualidad pasa por la serie de Antena 3 «Los protegidos» –pronto comenzarán a rodar la nueva temporada– y por «La chispa de la vida», la película dirigida por Álex de la Iglesia que se estrenará el próximo otoño.

¿Cuándo ganó sus primeras pesetas, aunque fueran en plan doméstico?
Fue cuando tenía diez años. Un amigo del pueblo me dijo que necesitaban niños para llevar un paso pequeño de una de las procesiones que iban a salir durante esas fiestas. Me dieron 700 pesetas que gasté muy contento en las fiestas de ese año.

Pero, «gestiones» aparte, tenía claro que quería dedicarse a ser actor…
Siempre he querido ser actor y, desde que era niño, lo tuve muy claro. Cuando era más joven, vi que en la Semana Cultural de Saltera  representaban una obra que era un horror, así que les pregunté a los del ayuntamiento «¿Cuánto os han cobrado por esto?» y les comenté «Yo os lo organizo el año que viene por la mitad» –no recuerdo cuánto me pagaron–. Y así fue.

A partir de ahí, su vinculación con el teatro fue estrecha.
Me encuentro muy a gusto sobre el escenario. Durante mis estudios de Arte  Dramático representamos bastantes obras y, después, recuerdo mi trabajo para el CAT –Centro Andaluz de Teatro–, para el que tuve la oportunidad de interpretar a Yago en un «Otelo» dirigido por Emilio Hernández. Estuvimos en el Teatro de la Comedia, y aún conservo una crítica elogiosa de Eduardo Haro Tecglen sobre mi interpretación.

Y llegó la televisión, lo que le permitió no descuidar la cuenta corriente…
En «Andalucía Directo» trabajé como reportero, aprendí mucho sobre el lenguaje televisivo y me permitió recibir unos tranquilizadores ingresos, tener mi dinerito. La verdad es que en esa época, las televisiones autonómicas estaban en su apogeo, no se oía hablar de privatizaciones, deudas, etc.

Pero el destino seguía apuntando hacía la interpretación, con trabajos en cine y televisión: «El camino de los ingleses», «Los simuladores», «Identity»….
Sí, tengo muy claro que se pueden simultanear y compaginar varias facetas o actividades. Y no siempre fue tan fácil… Durante una época me encontraba en tierra de nadie, pedían un perfil de chico jovencito y yo daba el perfil físicamente, pero la voz era muy grave y no encajaba. Cuando iba a pruebas para papeles más adultos sucedía lo contrario, por la voz iba perfecto, pero el físico no acompañaba. Ya no recuerdo cuánto tiempo estuve así, pero se me hizo eterno.

Su presente pasa por «Los protegidos» en Antena 3 y por la película con Álex de la Iglesia.�
El rodaje de la serie ha sido duro, son 12 horas diarias, pero se trabaja con  muchas ganas, porque somos conscientes de que estamos ante un buen producto, que gusta y que a nosotros nos gusta también. En cuanto a la película, ha sido una experiencia muy grata por trabajar con con Álex de la Iglesia, que es un gran cineasta y consigue dar ritmo a lo más impensable, ni tampoco se puede desdeñar el trabajo de José Mota. Además, la película une  muchos elementos, tiene esa parte de comedia y de gracia, pero también un fondo muy crítico con muchos sectores de la sociedad.

¿Y cómo otea el futuro?
Mi máxima prioridad es continuar con la serie, pero también he de decir que tengo muchas ganas de volver al teatro. Diría incluso que tengo «mono» de teatro. En definitiva, quiero seguir trabajando, y de hacerlo cada vez mejor.