La formación a distancia  superior ha cobrado un impulso sin precedentes en los últimos años. Sobre todo en el ámbito online aunque los programas presenciales siguen teniendo una gran acogida. Esto ha sido posible en buena medida gracias a los avances de las tecnologías de la información, que han multiplicado exponencialmente las prestaciones y posibilidades de esta modalidad de enseñanza.

Pero, también, gracias a los enormes esfuerzos que desde las instituciones académicas se han hecho para adaptar las metodologías y sistemas de enseñanza no presencial a las nuevas exigencias sociales. Gracias a esa enorme labor, un amplio número de personas que, por distintos motivos personales, geográficos o laborales no podían ampliar sus conocimientos o reanudar unos estudios que habían sido postergados, tienen hoy acceso a una formación de primer nivel.

Una transición para adaptar los contenidos

Otra de las consecuencias lógicas de este impulso de la enseñanza no presencial es la creciente adaptación de programas tradicionalmente presenciales a los catálogos formativos de escuelas de negocios y universidades online. Comenzaron ese trasvase las disciplinas de humanidades y, poco a poco, a medidas que se van superando barreras, se están incorporando también disciplinas técnico-científicas como las distintas ingenierías, algo impensable hasta hace sólo unos años.

Paralelamente, algunos estudios han nacido para y por un entorno eminentemente digital, constituyéndose en programas “nativos digitales”. Es el caso, por ejemplo, de los estudios de marketing online, destinados a formar a los especialistas en las nuevas profesiones digitales surgidas recientemente a rebufo de la llamada “transformación digital”.

Una vez aceptada la premisa de que lo presencial y lo digital no son mundos opuestos ni enfrentados, sino dos caras de la misma moneda y formas complementarias de plantear la enseñanza, también podemos llegar a la conclusión de que el tránsito de disciplinas de una modalidad a la otra no es unidireccional. También aquellos programas inicialmente concebidos para ser impartidos virtualmente pueden,  convenientemente adaptados, hacer el recorrido inverso y amoldarse a las particularidades de la enseñanza en un aula física, para así responder a las necesidades de aquellos estudiantes que prefieran esta modalidad.

Un programa de marketing 100% digital

Eso es exactamente lo que acabamos de hacer en el CEF.- / UDIMA con nuestro Máster de Marketing Digital, un programa nacido 100% digital pero que desde este curso 2006-2017 cuenta también con un grupo presencial en nuestros centro de Madrid. El proceso de adaptación de este programa a los requerimientos presenciales no ha sido sencillo. Sobre todo teniendo en cuenta que el uso práctico de herramientas y aplicaciones  tecnológicas es esencial para el correcto estudio de esta disciplina. Sin embargo, también se trataba de un reto apasionante y necesario. Y es que si uno de los grandes valores de la formación a distancia es su flexibilidad, poca flexibilidad demostraría si sus modelos no pudieran ser exportados a un aula convencional.

En el caso concreto de este máster, entendemos que existen ámbitos en el misma que pueden ser desarrollados de forma óptima presencialmente,  complementado el trabajo global de la asignatura. Así, el programa incide especialmente en el aspecto práctico, alternando exposiciones de destacados profesionales del sector con la realización de trabajos personales o en grupo, como factor potenciador de los conocimientos teóricos adquiridos para el ejercicio profesional del marketing en los canales digitales.

También el debate, alimentado con regularidad  en clase alrededor de diversos asuntos, enriquece enormemente el desarrollo de una especialidad profesional en nueva y en permanente revisión de conocimientos. Además, los alumnos trabajarán también habilidades directivas, así como las habilidades blandas: presentaciones de ideas y proyectos, negociación, hablar en público, trabajar en equipo, etc., aspectos que encuentran muy buen acomodo en la modalidad presencial.

El Máster de Marketing Digital del CEF.- UDIMA es un ejemplo de adaptación de un programa digital a la modalidad presencial. Pero la experiencia puede aplicarse a otros muchos que requieran determinadas premisas. Como, por ejemplo, una mayor interacción y colaboración entre profesor-alumno o la posibilidad de enfrentarse a situaciones reales.