Tras cinco meses consecutivos de crecimiento en el alta de autónomos extranjeros, durante el mes de agosto su número descendió en 551 profesionales, lo que supone una caída del -0,3%, pasando de los 208.837 autónomos extranjeros en julio de 2011 a los 208.286 en agosto del mismo año. Pero, ¿caen todas las nacionalidades? No, solo los comunitarios, sobre todo debido a que hay una nacionalidad más allá de la Unión Europea que sigue confiando en nuestro país: los chinos.

Y es que, en contra de la caída generalizada, los chinos autónomos crecieron en un 0,7% en ese periodo. Según los últimos datos aportados por el Ministerio de Trabajo, ya hay 35.295 chinos dados de alta como autónomo, es decir, un incremento de 251 activos respecto a julio. En la otra cara de la moneda, se encuentran los autónomos rumanos, que debido a la sangrante crisis de la construcción se ven obligados a darse de baja como trabajadores por cuenta propia en este sector. En el último mes han perdido 258 afiliados.

Pero sin duda, los chinos son los más emprendedores. Es un colectivo de inmigrantes que siempre ha tenido, y sigue demostrándolo ahora, una especial capacidad para adentrarse en nuevas actividades. ¿El secreto? Simplemente, trabajo duro y ahorro extremo. A veces, llevado a límites extremos. Pero los chinos llevan esa rigidez a rajatabla, consiguiendo así estabilizar pronto sus negocios e incluso adinerarse en pocos años.

Porque entre los más apreciados valores de su cultura destacan la humildad y la perseverancia. De hecho, todos parecen cortados por el mismo patrón: llegan a España siendo jóvenes, empiezan a desarrollar pequeños empleos (repartidores de comida en restaurantes de otros compatriotas, ayudante en diversos negocios…) hasta que, poco a poco, van consiguiendo el dinero necesario para montar su propio negocio, enfocado casi siempre al sector alimenticio, aunque con honrosas excepciones en sectores como el textil o el de la construcción. Es decir, desde abajo y sin prisa.

Además, uno de los grandes motivos del éxito de los emprendedores chinos es la solidaridad que profesan entre ellos. Imbuidos en la mentalidad holística, los chinos buscan la unificación, el consenso, la armonía. Lejos de la individualidad y la competitividad que imperan en Occidente, los chinos se consideran parte de un todo, y todos y cada uno de ellos son tan importantes como el resto.

Por esos o por otros motivos, de lo que no cabe duda es de que poco a poco los chinos asientan cada vez más empresas en nuestro país, algunas con bastante éxito, y casi todas solventes. Tanto que ya conforman el 17% del total de extranjeros dados de alta en el RETA.