Juanjo Artero, actor.

Fue uno de los protagonistas del mayor éxito de la televisión en España. Pero después de aquel ‘Verano azul’, del que se acaban de cumplir 30 años, han venido otros muchos… y muchos escenarios, platós de televisión y sets cinematográficos. Títulos como ‘El río que nos lleva’, de Antonio del Real, o la reciente ‘No habrá paz para los malvados’, de Enrique Urbizu, en la gran pantalla, y mucho teatro clásico, avalan su trayectoria. Juanjo Artero (Madrid, 1965) saborea en estos momentos las mieles del éxito televisivo gracias a la serie ‘El barco’, que cada semana supera los 4 millones de espectadores, y triunfa en teatro con ‘Historias de un karaoke’.

¿Cuáles fueron sus primeros pasos en el mundo laboral?
A mi me encantaba ir a la ferretería de mi tío, que estaba en el barrio, a ayudar a vender clavos y a lo que me pusiera. La verdad es que más que ayudar estorbaba, pero a mi me encantaba. Después siempre me invitaba a tomar el aperitivo.

Y con solo 14 años empezó en ‘Verano azul’…
Sí. Yo estaba en la piscina, me vio Antonio Mercero, el director, y me hizo una prueba para la televisión. Allí había como unos 15 o 20 niños como yo y me cogieron a mi. Fue una casualidad, pero yo ya quería ser actor.

30 años después han vuelto a reunirse todos los actores de la serie en Nerja, el pueblo malagueño donde se rodó. Echando la vista atrás, ¿cómo recuerda esos años?
Con mucho cariño y nostalgia… y también muy asombrado de que sea una experiencia que ha sobrevivido treinta años. Ha venido gente de todos los medios y de todo el mundo –Rumanía, Bulgaria…–. Eso te deja alucinado, ¡porque han pasado ya 30 años! Forma parte de la historia de la televisión de este país.

Pero usted no ha parado de trabajar, en cine, teatro y televisión… Sin embargo, la gente sigue recordándole por aquel papel. ¿Todavía pesa el personaje de Javi?
No, ahora no. Hubo una época en la que sí me pesó, pero ya no, porque no paro de trabajar en otras cosas. Yo era muy niño y la gente siempre se acuerda de todo aquello, pero sabe que estoy haciendo otras cosas.

¿Cómo enfocó su carrera después de aquella serie que le proporcionó tanta fama?
Yo era un niño. Es verdad que éramos muy famosos, pero solo había una cadena de televisión, así que tampoco teníamos demasiadas ofertas de trabajo. Después de la serie, con 16 años, seguí estudiando, acabé COU y enseguida me puse a estudiar arte dramático en varias escuelas. Fue un poco como empezar de cero.

Más tarde creó una compañía de teatro, Micomicón, aunque usted ya no forma parte de ella. ¿Cómo surgió el proyecto?
Pues nos juntamos unos compañeros actores y creamos Micomicón, que sigue funcionando muy bien actualmente. Yo ya no estoy en ella, pero sigo muy en contacto con sus integrantes porque son amigos. Micomicón nació en el 92. Lo recuerdo porque Madrid era Capital Europea de la Cultura.Yo había hecho mucho teatro clásico. Por aquella época compaginaba la obra ‘Fiesta barroca’ con los ensayos de ‘Los melindres de Belisa’, de Lope deVega. Los que creamos Micomicón teníamos un poco la misma forma de entender la profesión y pensamos que, para hacer lo que nos gustaba, ¿por qué no montábamos una compañía?

¿Cómo es su personaje en ‘Historias de un karaoke’?
Todos los personajes de la obra tienen un problema, todos tienen una carga, supongo que como todo el mundo hoy en día. El problema de mi personaje es que no puede ver a sus hijas, tiene una orden de alejamiento por parte de un juez porque es maníaco obsesivo-compulsivo. Además, tiene que pasar una pensión muy grande a su familia y no tiene dinero. Aunque todo ello se cuenta en tono de comedia, las cosas que les pasan a los personajes dan mucho juego en la función.

Parece que en época de crisis estas situaciones son muy comunes. ¿Lo mejor es reírse de ellas?
A los personajes de la obra se les coge mucho cariño. La función no trata exactamente de la crisis económica, yo creo que el director no se refiere a eso, pero sí trata de las personas. Pero vamos, que puede servir para cualquier momento.

Recientemente el programa de Luis del Olmo le ha otorgado el premio  Protagonistas 2011 en el apartado de series por ‘El barco’, que actualmente emite Antena 3. ¿Para qué sirven los premios?
Pues a mí me ha hecho mucha ilusión. Supongo que son un aliciente más, que te anima a pensar que estás haciendo bien las cosas. También es la suerte… Es una ilusión que te mantiene vivo y que te hace seguir trabajando.

¿Proyectos de futuro?
Bueno, sigo con la obra de teatro y con ‘El barco’. Nos quedan todavía como unos 20 episodios más. Así que, de momento, tengo bastante trabajo.

Con este plan, supongo que tendrá todos los días de la semana hasta arriba  de trabajo…
Sí, la verdad es que tengo pocos días libres. Pero bueno, que no falte.