En España existían a finales de 2009 aproximadamente 9.500 fundaciones activas. Este sector ocupaba a 200.000 trabajadores; contaba con una dotación de cerca de  8.000 millones de euros anuales, se estima que generaba el 1% del PIB español ya que producían 9.550 millones de euros anuales. Y lo más importante, más de 23 millones de personas se beneficiaban de la actividad del sector fundacional. Son datos conocidos recientemente. De hecho una de las principales conclusiones del informe El sector fundacional en España. Atributos fundamentales 2008/09 (pdf), el último presentado por la Asociación Española de Fundaciones (AEF), destacaba que se trata de un sector independiente y sostenible. Según el mismo informe más de la mitad de los recursos del sector se han destinado a los campos de la cultura, educación e innovación, un 10% de sus fondos iban a medio ambiente, otro 9% a servicios sociales y un 5% a sanidad.

Cuatro años de crisis después, hay censadas en España 9.432 fundaciones que emplean a 193.000 trabajadores directos, generan 10.000 puestos indirectos y cuentan con 70.000 voluntarios que trabajan para ellas. El sector, como todos, está notando los efectos de la crisis pero a tenor de los datos, parece que menos de lo que pudiera pensarse inicialmente. Y ello posiblemente sea debido a que el 80% de los ingresos de las fundaciones en España provengan de capital privado y sólo un 20% sea dinero público. De hecho, el endeudamiento de las fundaciones públicas ha sido en este período mucho mayor que el de las privadas. Hasta el punto de que se esté planteando la desaparición de algunas de ellas.

Javier Nadal, presidente de la AEF, reivindicadaba en el acto de presentación de este informe la importancia de resistir el impacto de la crisis económica y mantener al mismo tiempo su compromiso con la sociedad en tiempos de necesidad. Al tiempo, el sector reclama reformas legislativas como la modernización de la Ley del Régimen Fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al Mecenazgo para garantizar la buena salud del sector.

Algunas de estas medidas son:

  • elevar las deducciones en la cuota del IRPF por donaciones y aportaciones en concepto de mecenazgo;
  • deducciones del 100% en la cuota del IRPF para los pequeños donativos de menos de 150 euros;
  • regularizar desde el punto de vista fiscal las donaciones en especie;
  • equiparar los incentivos fiscales previstos en los convenios de colaboración empresarial en actividades de interés general;
  • y garantizar la participación del sector en la definición actual de las actividades prioritarias de mecenazgo.

Por otro lado, otro informe presentado también este año, Construir Confianza (pdf), de la Fundación Compromiso y Transparencia reclamaba mayor transparencia en las cuentas públicas de estas instituciones para salvaguardar la integridad del sector.