Desgraciadamente, son muchas la personas que cada día deben enfrentarse a un despido. Para muchas de ellas será la primera vez, por ello es importante saber qué es el finiquito y qué debe incluir.

El finiquito se compone de dos elementos, primero una liquidación de las cuentas pendientes entre trabajador y empresa; y en segundo lugar, una declaración en la que el trabajador, tras su firma, reconoce que no queda ningún saldo pendiente por recibir y que las partes ya no pueden reclamarse nada. En la liquidación deben incluirse las siguientes cantidades:

– El salario pendiente por los días trabajados hasta que se formalice el despido.
– La parte proporcional de la paga de verano, que se calcula desde el 1 de julio a la fecha de extinción. Su importe se debe dividir entre 365 días, si el devengo es anual, y multiplicarlo por el total de días desde el 1 de julio hasta el último día en la empresa del trabajador.
– La parte proporcional de la paga de beneficios: para conocer esta cantidad habría que realizar el mismo cálculo, pero teniendo como referencia la fecha de 1 de enero del año anterior al cese de la actividad.
– Las vacaciones pendientes de disfrutar: si no has disfrutado de los días libres que te corresponden debes percibir el importe pendiente. Tienes que tener en cuenta que por cada mes trabajado al año te corresponden 2,5 días de vacaciones.

No existe un plazo establecido para recibir el finiquito. Lo más habitual es recibirlo el último día de trabajo, e incluso en algunas empresas este trámite se retrasa y el trabajador debe acudir días más tarde a firmar. Lo ideal sería pedir un avance para comprobar que las cantidades están correctas antes de la firma.

Si las cantidades que aparecen no son correctas o hay algo con lo que no estés conforme o tengas dudas, lo mejor es firmar con un «no conforme». De esta forma, se abona el dinero pero no se pierde el derecho a reclamar.

De todas formas, el Estatuto de los Trabajadores, en el artículo 59.1, establece que el trabajador dispone de un año para reclamar todas las cantidades que se le deberían haber abonado. Después, las cantidades prescriben.