Adelántate a tu empresa y renuncia a viajar en «business», propón una reducción de jornada, piensa en un modelo de retribución móvil basado en el dinero de la caja o cambia una parte de tu sueldo por prestaciones tales como los tickets restaurante o el pago de la guardería. Frente a la reivindicación inflexible, la consultora de selección de personal Hays propone un decálogo de estrategias para la negociación salarial que tiene muy en cuenta el contexto de crisis actual y que se dirige a aquellos profesionales que rehúyen los comportamientos mercenarios,  se muestran dispuestos a arrimar el hombro y, sobre todo, se ponen en el lugar de sus empresas. 

1. Los trabajadores deben ser flexibles, pero no rebajar las pretensiones económicas de forma genérica, ya que no todas las empresas están en crisis o la están sufriendo de la misma manera.

2. Hay que tratar de negociar el paquete salarial reduciendo la jornada laboral por horas o por días. Para las compañías que en estos momentos tienen poca carga de trabajo, puede ser una fórmula adecuada para no despedir a nadie.

3. Ahora es el momento perfecto para proponer el teletrabajo. De esta manera, la empresa disminuye costes fijos: en luz, coste energético, alquiler de plazas de garaje, espacios de oficinas… El empleado, por su parte, puede ahorrar en tiempo de desplazamiento, gastos de transporte… Indirectamente, quizá, también pueda reducir gastos derivados del cuidado de sus hijos.

4. Propuestas de excedencias. Aunque la ley las ampara, no siempre es fácil conciliar los intereses de ambas partes.

5. Cambio de honorarios por servicios o prestaciones adicionales como tickets restaurante, ayudas para guarderías o libros… Este tipo de remuneración en especie beneficia a la empresa, que flexibiliza el gasto y obtiene beneficios fiscales, y al empleado, que, con sus necesidades cubiertas, al cotizar menos pagará menos impuestos.

6. Hoy más que nunca se debe incrementar el porcentaje de retribución variable. Si el profesional confía en su trabajo tanto como para arriesgar parte de su nómina, la compañía valorará ese esfuerzo y le compensará en base a eso que le ha ayudado a ganar (pensemos en el modelo cooperativa).

7. En el caso de trabajar en una multinacional, puede ser buen momento para solicitar un traslado a otro país. Con un mismo paquete salarial, se gana en calidad de vida y se aprenden otras culturas e idiomas.

8. A la hora de pedir un aumento se pueden tener en mente los calendarios fiscales, impositivos y de liquidez de las empresas. Los empleados no suelen caer en la cuenta de que hay meses más onerosos que otros e, incluso, que no todos los meses se cobra en base a lo facturado. Por tanto, pueden pensar en un modelo de retribución móvil adaptado al dinero de caja en el que se garantice un mínimo consolidado a cambio de tener un sobresueldo otros meses.

9. Otra recomendación es no negociar paquetes salariales de forma anual, como hasta ahora, sino trimestral o semestralmente.

10. Adaptación al cambio. Si el empleado gestionó en su contrato un determinado coche de empresa, viajar en «business» o alojarse en una categoría de hoteles, no debe esperar a que la empresa recorte estos privilegios, sino adelantarse y sugerirlo él mismo.