Formación in company

La formación in company, la que se realiza en el seno de la empresa, está al alza. La creciente competencia y los cambios introducidos por las nuevas tecnologías en el mundo empresarial están obligando a las compañías a prestar una mayor atención a la formación de sus empleados. Se trata de cursos diseñados a medida de los objetivos y necesidades de cada compañía, y que suelen servir para potenciar tanto los conocimientos como las habilidades de sus profesionales.

Desde el punto de vista de la empresa, los beneficios son muchos de invertir en formación. «Son programas adaptados a la realidad de la compañía, por lo que la transferencia de lo aprendido al puesto de trabajo es más rápida y también más eficiente. En general, los programas en abierto tienen un retorno de inversión menor», asegura Mercedes Almendro, Directora de Formación y Desarrollo del Grupo Mahou San Miguel. Además, la formación in company cuenta con la ventaja de que tiene como base la realidad de la empresa y crea lazos entre los empleados. «La formación in company es la manera de adaptar los programas de formación estándar a la realidad del negocio y a su cultura, lo que garantiza una mayor transferencia al puesto de trabajo. Además, fomenta las relaciones sociales entre los asistentes a los programas y el networking, lo que mejora la productividad y la visión global del negocio», insiste Almendro.

En la actualidad, se estima que el 63% de las empresas en todo el mundo hacen uso de los servicios de formación in company para aumentar la productividad y se espera que la cifra se incremente entre un 14 y un 33%. Incluso el Gobierno, a través del Ministerio de Industria, Turismoy Comercio, ha empezado a dar algunos pasos para potenciar la formación empresarial en España. El Plan Made in/Made by Spain, que el Ejecutivo presentó el año pasado, abrió un nuevo frente dirigido a reforzar y potenciar tanto la formación empresarial de los altos ejecutivos como el intercambio de estudiantes universitarios entre España y Estados Unidos, teniendo en cuenta que algunas de nuestras escuelas de negocio ya se están abriendo paso al otro lado del Atlántico. El Plan, con una partida inicial de 20 millones de euros, tiene como objetivo mejorar la imagen de las empresas españolas en Estados Unidos, con el fin de atraer más inversión. «Afortunadamente, las grandes compañías son conscientes desde hace muchos años de la importancia de invertir en el talento de su empresa con un carácter de continuidad y desarrollo», asegura Sergio Alonso,Director del Área In Company de ESIC.

Una gran oportunidad

Teniendo en cuenta que los presupuestos empresariales han adelgazado durante los últimos tiempos, ¿ha afectado la crisis a la formación in company? Cabe esperar que las partidas destinadas a formación hayan sido las primeras en resentirse. «La crisis, lamentablemente, ha afectado a todos los sectores, pero no hay que olvidar que la formación se ha convertido en un elemento estratégico de cualquier organización empresarial », informa Cristina Álvarez, directora comercial de IDE-CESEM. De la misma opinión es Alonso: «La crisis ha afectado en cierta medida a la formación orientada a profesionales, y dado que la formación in company está financiada por las empresas, los presupuestos en general han descendido ligeramente. No obstante, hay un pequeño porcentaje de empresas que, en tiempo de crisis, deciden realizar un esfuerzo en formación orientada a las áreas de marketing y ventas».

Saberes a la carta

Las escuelas de negocio privadas son las que suelen copar el mercado de la formación in company, pero la universidad pública también ha empezado a entrar con fuerza en este mercado. Así, la Universidad Autónoma de Madrid diseña programas a medida para grandes empresas. Según fuentes de la propia institución, la ventaja de que la universidad pública imparta formación continua a las empresas es que posee un profesorado de excelencia en todas las disciplinas que imparte, a los que hay que añadir los institutos adscritos y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), lo que permite diseñar cursos específicos de prácticamente cualquier materia.

De ese modo, este tipo de formación posibilita la necesaria reversión del conocimiento generado por la universidad a su entorno social. Aunque, según los expertos, cualquier compañía puede necesitar un programa de formación in company, en la realidad son las grandes las que más están invirtiendo en la formación de sus empleados. «Cualquier empresa puede necesitar un proyecto in company, ya que no deberíamos diferenciarlas por sectores de actividad ni por tamaño. Sin embargo, las que están demandando este tipo de formación son empresas de tamaño medio y grande, por dos razones obvias: son empresas con un número de empleados suficiente, que permite la creación de grupos de formación homogéneos por área de actividad –Marketing, Ventas, Recursos Humanosy, por otro lado, con una capacidad de inversión en formación», aclara Alonso.

Mientras, las Pymes se descuelgan de la formación in company y, en ocasiones, no por problemas presupuestarios, sino por falta de tiempo o de recursos humanos. «Cuando ofrecemos estos programas a las Pymes, nos responden que los dueños no tienen tiempo para formaciones y menos en estos momentos e incluso que no pueden permitirse el lujo de enviar uno o dos días a sus trabajadores a realizar formaciones. Lo ven más como una pérdida de tiempo que como una inversión», afirma Álvarez. Esto, desde el punto de vista de los expertos, es un problema, teniendo en cuenta que España cuenta con un tejido empresarial caracterizado por la reducida dimensión de sus empresas: más del 90% de las compañías españolas son microempresas. «Es una pena que las Pymes no apoyen la formación in company, conociendo que todas las empresas de titularidad privada disponen de un Crédito Anual para la Formación de sus trabajadores –ejecutable hasta el 31 de diciembrey que si no se utiliza se pierde», finaliza Álvarez.