Que te llamen hoy en día para realizar una entrevista de trabajo, por lo menos para un puesto que realmente te interese, parece casi una utopía. Por ello, si esto ocurre no puedes desaprovechar la oportunidad y debes demostrar que tú eres la persona que están buscando.

Para que no dejes escapar el momento cuando se presente, te ofrecemos una serie de claves y consejos para que tu entrevista personal resulte todo un éxito.  No podemos garantizarte que conseguirás el puesto —la competencia es muy dura— pero sí que dejarás una buena impresión que puede abrirte la puerta para futuros procesos de selección.

Todo proceso de selección gira en torno a dos temas: el currículum y las cualidades personales del candidato. Es fundamental que antes de acudir a la entrevista repases todos los aspectos de tu trayectoria profesional para que puedes explicar de manera clara y concisa todos tus conocimientos y experiencias laborales. Lo más habitual es que el entrevistador te pregunte sobre los puestos y funciones que has desempeñado, sobre tus aspiraciones profesionales y, en el caso de que estés trabajando actualmente, cuáles son los motivos para el cambio.

Si has sido seleccionado para la entrevista, lo lógico es que los responsables del proceso consideren que cuentas con la formación y la experiencia laboral necesaria para el puesto que desean cubrir. Así que el principal objetivo de la entrevista cara a cara es descubrir si posees todas esas cualidades necesarias que no pueden plasmarse en un currículum. Aunque cada puesto requiere unas cualidades específicas, se pueden señalar una serie de competencias muy valoradas por cualquier empresario:

● Flexibilidad, tanto para adaptarse a nuevas tareas como para superar posibles imprevistos o para actualizarse profesionalmente.
● Capacidad de liderazgo y de trabajo en equipo.
● Gran motivación y ganas de trabajar.

Errores que nunca debes cometer

Aunque lleves muy preparada la entrevista y estés convencido de ser el mejor candidato para el puesto hay errores que pueden acabar con tu prometedora carrera. No digas que no te lo advertimos:

● Llegar tarde: es una falta de respeto y revela falta de interés por el puesto.
● Descuidar la imagen: tu aspecto dice mucho de tu forma de ser, y por lo tanto de tu manera de trabajar.
● Hablar sin parar: si no hablas constantemente darás la impresión de una persona poco discreta y con cierta inseguridad.
● Dar excesiva importancia al sueldo: sí, es cierto, es un aspecto muy importante pero no des la impresión de que tu motivación por el puesto es exclusivamente económica.
● Mentir en el CV: es un práctica más frecuente de lo que puedas pensar pero puede ponerte en un serio aprieto.
● Descalificar a antiguos compañeros: si hablas mal de tus anteriores compañeros el entrevistador puede pensar que eres una persona conflictiva.

Zona de peligro

En toda entrevista, el responsable de la selección va a realizarte alguna pregunta que te pille de improviso, y la respuesta que des puede ser determinante para la decisión final. El mejor consejo es que respondas lo más sinceramente posible. ¿Y cuáles son esas preguntas trampa? Te dejamos aquí algunas de ellas pero ya te decimos que pueden ser otras muchas… :

– ¿Qué conoce de la empresa?
– ¿Qué puede aportar a nuestra compañía?
– ¿Por qué quiere dejar su puesto actual?
– ¿Cuál es su mayor cualidad y su mayor defecto?
– ¿Qué haría si tuviera un problema con un compañero?…

A manera de conclusión, sólo aconsejarte que seas estructurado, organizado, sincero y convincente explicando tu experiencia profesional y lo que podrías aportar a la empresa.

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