Leí el otro día un interesante análisis que el diario El País realizaba de la situación de la educación en España. Los datos no son nada buenos y por eso mismo creo que es aún más necesario destacarlo y hablar de ello, para que todos aquellos con responsabilidad en esta área tomen nota y no olviden que es un tema que nos preocupa y mucho.

Según indica el Informe Pisa, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) entre los 57 países más desarrollados, nuestro país se sitúa por debajo de la media internacional, con resultados muy negativos en matemáticas, ciencias y lectura. Como indica la autora del artículo, parece que el único problema que tiene hoy en día nuestra educación es la implantación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Una lucha política que eclipsa a las verdaderas preocupaciones.

El fracaso escolar es mucho más elevado en España que en la media de la Unión Europea. La cifra parece clara, un 30% de los niños españoles fracasan en los estudios, frente al 14,8% de media en la Europa de los 27.

La integración de los alumnos inmigrantes no se está haciendo de la manera más correcta. El 79,2% están escolarizados en centros públicos: 575.722 este curso, frente a 119.468 en la privada concertada.

La desmotivación de los profesores, que han dejado de ser las figuras respetadas de otros tiempos. Muchos padres no valoran su trabajo, y si ellos no lo hacen, sus hijos tampoco. Pero además del desprestigio social, también esta el problema del sueldo. Aunque al principio su salario no es malo en comparación con el resto de países, a medida que pasan los años se estanca, lo que se suma a las dificultades para escalar posiciones profesionales.

El abandono escolar. Se calcula que el 36% de los jóvenes entre 25 y 34 años no tienen ni Bachillerato ni FP. Las causas, además del fracaso escolar, son la falta de impulso y prestigio de la FP y la rigidez del Bachillerato.

La falta de competitividad de los centros superiores españoles. De las 75 universidades que hay en España, ninguna está entre las 100 mejores del mundo, y sólo una, la de Barcelona, está entre las 100 mejores de Europa. Cabe decir que esto no es sólo un problema de nuestro país sino que afecta a toda Europa (mal de muchos, consuelo de tontos). Entre las razones de esta situación se puede señalar la falta de imagen internacional de los centros, la cantidad de premios Nobel que tienen o han tenido en plantilla, el déficit en la producción de patentes,…

Tener un título universitario ya no es lo que era. La extendida idea de tener que ir a la universidad sí o sí ha generado un aumento de los titulados que resulta inversamente proporcional a su compensación económica. En definitiva, las empresas tienen más donde elegir y esto ajusta los salarios a la baja. Para rematar, la oferta de titulaciones no se adecua a las necesidades del mercado.

Los dichosos idiomas. Aunque este dato no nos sorprende, los idiomas no son lo nuestro. Como muestra, un botón: en la prueba de selectividad celebrada en julio, el 40% de los alumnos suspendió el examen de inglés.