Lo que comenzó como una protesta de una tarde de domingo en Madrid se ha convertido en un movimiento mucho mayor que atiende a aspectos sociales, políticos, medioambientales y también laborales. En la web de «Democracia Real Ya» están colgados los puntos de partida que se perfilaron en aquel momento.

En términos laborales esas peticiones eran un reparto del trabajo fomentando las reducciones de jornada, la jubilación a los 65 años, bonificaciones para las empresas con menos de un 10% de contratados temporales, imposibilidad de despidos colectivos o por causas objetivas mientras haya beneficios y restablecimiento del subsidio de 426 euros para los parados de larga duración. Cuestiones, como puede verse, relacionadas con el plan de ajuste del gobierno y con la Reforma Laboral.

Pero los días han pasado y la revolución pretende avanzar a pequeños pasos, ir poco a poco para lograr la mayoría de sus objetivos. De hecho, la idea es ir trasladando toda la gestión a los barrios y municipios, a modo de asambleas populares. Mientras ese «traspaso de poderes» se convierte en realidad, todo se gestiona gracias a los grupos de trabajo –Cultura, Economía, Política, Medioambiente– que pretenden ir tratando punto por punto cada reivindicación, que se organizan a través de asambleas y cuyos acuerdos se publican en la web «Tomalaplaza.net». Así, el de Economía se subdivide en seis ramas: Empleo; Vivienda; Sistemas financieros; Pymes y autónomos; Política económica y Relaciones económicas globales.

Uno de los miembros pertenecientes al grupo de Empleo aclara que, hasta ahora, han podido tratar dos puntos clave en materia laboral –y deja claro que son los puntos de partida de este grupo y evita hablar en nombre de todo el movimiento–. El primero pasaría por la derogación de la Reforma laboral –atendiendo también al tema de las pensiones–, y el segundo hace referencia a una reducción de jornada laboral «como medida efectiva para el reparto de la riqueza y de todos los trabajos».

«Éstos son los dos primeros puntos de un total de 9 ó 10 que queremos tratar, pero, de momento, solo hemos ido desarrollando este par. Vamos poco a poco», recalca esta integrante de Empleo, un grupo pequeño que, nos cuenta, está formado por gente de todo tipo: desde becarios hasta autónomos, pasando por trabajadores de la Administración pública. Eso sí, intentan no personalizar ni convertir sus casos en centro de atención para «no perder la perspectiva».

La responsable del Departamento de Juventud de UGT, Silvia Sazatornil, cree que no podemos calificar lo sucedido desde el 15-M como un movimiento exclusivamente juvenil. «Ellos han dado el primer paso, pero estamos ante un movimiento de toda la sociedad civil, independientemente de su edad o ideología política», señala.

La Reforma

En cuanto al primero de esos dos puntos que han ido tratando, el de la Reforma laboral –que ha seguido debatiéndose esta semana entre los sindicatos y la CEOE con desacuerdos en lo referente a los convenios– proponen un referéndum. Lo que aun no tienen claro, por falta de consenso, es si sería mejor utilizar ese referéndum para que los ciudadanos opinaran sobre la reforma actual o recurrir a él después de derogar dicha ley y utilizar esa consulta para crear algo nuevo. «Las reivindicaciones del movimiento 15-M son, en algunos términos, –en palabras de Silvia Sazatornil– coincidentes con las que han sido defendidas por UGT hasta ahora, tanto en nuestras movilizaciones como en las mesas de negociación y diálogo con el Gobierno y la patronal».

Sazatornil hace referencia con estas palabras a cuestiones debatidas con el Gobierno, como una ayuda de 400 euros con un programa vinculado a la formación, o el acuerdo que consiguió reducir la propuesta inicial del Gobierno de la jubilación a los 67 años, ya que se reserva la edad legal entre los 65 y 67, dependiendo de los años de cotización… «Por lo tanto, desde el sindicato hemos conseguido paliar algunas de las medidas del Gobierno que, aun suponiendo un retroceso severo, podrían haber sido peores de no habernos movilizado», afirma la responsable de Juventud de UGT.

El tema de las pensiones es, para Román Gil Alburquerque, Socio de Sagardoy Abogados, un problema de sostenibilidad del sistema, ya que generar prestaciones sin ingresos suficientes «es dañarnos a todos». Por ello señala que «confundir los deseos con la realidad nos llevaría al desastre. Otra cosa es que hagamos lo posible para, con realismo, ir transformando deseos en realidad. Por ejemplo, consiguiendo ser más productivos».

Repartir el trabajo

En lo referente al segundo punto debatido por el grupo de Empleo del movimiento 15-M, el de conciliar, se refieren a «repartir cuidados y apostar por la corresponsabilidad». «Lo que buscamos es una reducción de la jornada laboral sin que ello implique una reducción de los sueldos ni de los derechos laborales», señala esta integrante de Empleo.

Desde su punto de vista, esta conciliación en la jornada laboral podría tener consecuencias muy importantes en otros campos, como medio ambiente –reducción del gasto energético– o igualdad, ya que acabaría con las diferencias entre hombres y mujeres en lo referente al trabajo en casa. Por eso están colaborando estrechamente con el grupo del movimiento que se encarga del feminismo.

Pero, ¿cuáles serían las posibilidades reales de esta alternativa? Gil Alburquerque hace referencia a este «reparto del trabajo» desde dos posibilidades: «Si esta cuestión del trabajo a tiempo parcial está asociada con más flexibilidad es, a mi entender, una propuesta adecuada y que en otros países europeos ha demostrado gran utilidad, sobre todo para favorecer el empleo de jóvenes y mujeres».

En cambio, si esta cuestión lo que pretende es una imposición de reducciones de jornada –algo así como despidos parciales–, Gil Alburquerque es más cauto: «Para proceder a su reparto podría, probablemente, generar adicionales problemas de pérdida de productividad, afirma.

Desde la Puerta del Sol apuestan por una gestión del empleo muy diferente a la actual: «La idea general es que estamos en contra de que se mercantilice el trabajo, estamos descontentos con eso. Se está olvidando que el trabajo debe permitir el desarrollo del ser humano como tal. Hay que ir despacio porque lo que buscamos es un cambio de paradigma: proponemos un trabajo que permita seguir siendo seres humanos, que trabajemos para lograr un desarrollo personal, si lo conseguimos, el resto vendrá solo. Esa es la idea»