Sí, he conseguido lo que parece tan difícil en estos tiempos: que después de enviar mi candidatura a innumerables ofertas, alguien se fije en mí y me cite para realizar una entrevista. Esto ya es un gran paso, porque quiere decir que tengo posibilidades al haber sido seleccionada entre cientos de candidatos. Ahora viene el momento decisivo, ya que es cuando hay que defender el currículum ante el entrevistador y además saber hacer frente a sus posibles preguntas. Y es que a una entrevista no se puede ir sin haberla preparado previamente, sea cual sea el puesto al que se opte. Por ello, yo os voy a contar mi experiencia para que os ayude un poquito a conocer cómo puede desarrollarse.

En mi caso, la oferta en concreto era de una empresa en la que hacían ellos mismos el proceso de selección, a través de su Departamento de Recursos Humanos, sin empresas de trabajo temporal, consultoras u otros intermediarios. Esto es importante, porque hay empresas con Departamento de Selección; otras que no lo tienen, pero son sus encargados o gerentes los que realizan las entrevistas; otras que encargan el trabajo a expertos de consultoras, etc. En fin, que dependiendo de quién te entreviste y de la preparación que tenga para la selección de personal, puedes intuir qué preguntas te va a hacer.

Volviendo a mi experiencia, yo sabía que la persona con la que tenía que verme era del Departamento de Recursos Humanos y que al ser una empresa de tamaño mediano, pero de prestigio, iban a realizar un proceso de selección exhaustivo. Por ello, el día anterior estuve recabando toda la información posible, bien a través de la página web de la empresa, como de otros resultados que me ofrecía el buscador de internet. Me estudié todo lo que pudiera tener relación con la organización y, sobre todo, con el puesto: el año en que había sido creada, dónde estaba, a qué se dedicaba, los servicios que ofrecía, los clientes, el organigrama de la empresa, etc.

También estuve consultando páginas en las que te orientan sobre cómo realizar una entrevista de trabajo, pensando en las respuestas que daría a esas preguntas “raras” que te hacen a veces, y preparando la forma de ir hasta allí y la ropa que me iba a poner. Todo esto parecen tonterías, pero no lo son. Hay que mirar muy bien los medios de transporte que llevan hasta el lugar, salir con tiempo, por los imprevistos que puedan suceder y, si es posible, imprimir un plano para luego no perderse por la zona. Respecto a la ropa, hay que elegirla en función del puesto al que aspiras y también hay que imaginar cómo van vestidos los empleados que trabajan allí. Independientemente de esto, siempre hay que procurar ir con ropa discreta y con la que te sientas cómodo.

En cuanto a las preguntas “raras” que os comentaba, hay un documento que podéis buscar en internet poniendo “100 preguntas entrevista”. Éste viene muy bien para que os hagáis a la idea de qué os puede preguntar el entrevistador, aunque suelen utilizarlas principalmente los seleccionadores formados en recursos humanos, no el encargado de la empresa, que se va a centrar más en tu experiencia y quizás te haga una prueba para ver si eres apto para el puesto. De todas formas, no está de más que le echéis un vistazo y penséis en estas cuestiones.

La hora de la verdad

En mi entrevista, la seleccionadora en primer lugar me contó cómo era de grande la empresa y qué departamentos tenía, y después se centró en las características del puesto. Una vez explicadas, me preguntó si tenía alguna duda. Aquí hay que aprovechar para hablar todo aquello que no nos haya quedado claro para evitar después posibles confusiones si al final resultas elegido.

Y, por último, las preguntas “raras”. A mí me preguntó por qué había realizado esos estudios y qué tal esa experiencia, y después me pidió que le contara brevemente mi formación complementaria y mi trayectoria profesional. A continuación pasó al tema de mi personalidad y aquí tuve que decir mis tres puntos fuertes y mis tres puntos débiles (ojo con los puntos débiles, siempre hay que intentar reformularlos en positivo, es decir, explicarlos en relación con los fuertes, intentando darles la vuelta para que parezcan cualidades positivas). La entrevistadora también me preguntó cuál era mi objetivo de aquí a dentro de un año y cómo me veía dentro de cinco años (estas últimas son difíciles de responder cuando uno no tiene trabajo y ni siquiera sabe hacia dónde va a dar un giro su vida). Más cuestiones fueron el porqué me interesaba la oferta y qué podía aportar yo a la empresa, y también qué me podría aportar ella a mí. En esta ocasión no me sorprendieron con preguntas más personales e inesperadas, pero hay que tener en cuenta que es posible que nos las hagan.

Como veis, todas estas cosas son las que nos tenemos que preparar concienzudamente antes de acudir a nuestra cita, porque quizá sea la única oportunidad de que nos conozcan.

La entrevista se cerró explicándome cómo continuaría el proceso de selección. Si esto no nos lo cuentan, es importante preguntarlo, para saber si nos van llamar, si puede haber otra entrevista posterior, si nos pueden citar para una prueba, etc. Por último, le di las gracias a la seleccionadora por dedicarme su tiempo, llamándola por su nombre (porque a la gente le gusta que lo recuerden y demuestra atención) y con un apretón de manos.