El gran búnker del conocimiento abre sus puertas. Y lo hace para todo el planeta. La universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusets –más conocido como MIT, por sus siglas en inglés– anunciaron a principios de mayo que en unos meses ofrecerán cursos gratuitos a través de Internet, mediante la plataforma EdX. «Se trata del cambio más grande en el mundo de la educación desde la invención de la imprenta», anunció a bombo y platillo Anant Agarwal, profesor de Ingeniería Electrónica e Informática del MIT y presidente de EdX, durante la presentación del proyecto. Los dos centros universitarios invertirán 60 millones de dólares –casi 40 millones de euros– en distribuir el material de las clases a través de vídeos, exámenes y pruebas teóricas publicadas en Internet. Los alumnos podrán interactuar al instante con los profesores y podrán intercambiar información. «Cualquiera que tenga una conexión a Internet y un ordenador, en cualquier parte del mundo, podrá seguir nuestras clases», afirmó la presidenta de Harvard, Drew Gilpin. Eso sí, los certificados ofrecidos por el centro en esta modalidad no equivaldrán a los de los alumnos presenciales y que sí pagaron la matrícula.

Se trata de un auténtico paso de gigante en cuanto a la democratización de la educación. Harvard es la universidad más antigua de Estados Unidos y una de las más prestigiosas del mundo –una de las «reinas» de los rankings, en los que siempre ocupa las primeras posiciones–, y el MIT es uno de los grandes centros de innovación del planeta, que cuenta con varios premios Nobel entre su profesorado. Y, desde el otoño de este año – echa en la que está previsto que empiece a funcionar EdX– estarán poniendo todo su saber al alcance de cualquiera.

¿Cómo han recibido algunos centros de prestigio españoles esta noticia? «Con expectación, porque este tipo de instituciones no ha apostado inicialmente por la formación e-learning y esto supone un giro importante en su estrategia, lo cual significa que aceptan que existe calidad en este tipo de enseñanza», explica Antonio Díaz Morales, director de Nebrija Business School, la escuela de negocios de la Universidad Nebrija. «Esta noticia es una novedad que será recibida en todo el mundo como una puerta abierta al ‘saber’», opina también Pilar Cano Dolado, vicerrectora de Postgrado e Innovación de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), quien opina que, lo importante de todo, es que de este proyecto podrán beneficiarse estudiantes de todo el mundo. «Los posibles alumnos no solo serán, de hecho, personas del llamado Tercer Mundo, sino también profesionales o estudiantes del primer mundo, interesados todos ellos en ampliar sus conocimientos en temas de interés en ámbitos muy distintos, incluso a su experiencia académica o profesional», observa la portavoz de la Menéndez Pelayo.

¿Desinteresados?

Los expertos de los centros españoles tienen claro que el caso de EdX y de otras instituciones es un modelo que hay que seguir. «Cada vez las universidades debemos ampliar nuestra oferta académica en base a la búsqueda de la excelencia académica y a dirigir esa oferta a las necesidades cambiantes de nuestro entorno», como puede ser «la diferenciación y la internacionalización de los programas, mediante la ejecución de programas de doble titulación entre instituciones internacionales y el empleodel e-learning», explica Pilar Cano, de la UIMP.

Pero también tienen claro que, en este mundo, hay pocas realmente gratuitas, y los modelos puestos en marcha por Harvard, el MIT y otras instituciones esconden una estrategia de captación de alumnos. «El concepto de gratuidad tiene detrás un modelo de ingresos. Se trata de un modelo de captación de interesados mediante la oferta de contenidos gratuitos. Probablemente otras instituciones esperarán, antes de utilizarlo, a comprobar si dicho modelo funciona para Harvard y el MIT y posteriormente actuar en consecuencia», señala Antonio Díaz Morales, director de Nebrija Business School.

María Antonia Rivilla, de CESMA, tiene una opinión similar. «Este tipo de formación no deja de ser el modelo ‘freemium’ aplicado al mundo de la educación, donde estos programa gratuitos pueden animar a la matriculación presencial u online de pago. Si se prueba el producto y te gusta será más fácil convencer a los alumnos para que hagan un programa», advierte,  y la experta pone un ejemplo: «Si un programa Master cuesta 15.000 euros  y tenemos 20 alumnos, estamos hablando de los mismos ingresos que con un programa gratuito con 3.000 alumnos si cobramos unas tasas de 100 euros». Rivilla opina que la idea es buena y cree que el  modelo EdX se puede importara España, con las ventajas que ello supone. «Es una oportunidad de que nos conozcan a muchas escuelas españolas que tenemos grandes programas formativos, de gran calidad y que sin embargo no somos tan conocidos como Harvard. ¿No es un  gran reto que nos conozcan porque ofrecemos una píldora gratis y posteriormente se  queden con nosotros por nuestra calidad, nuestro servicio?».